EFE, Barcelona
Mes y medio después de que 23.870 socios votaran en contra de la continuidad de Joan Laporta como presidente del FC Barcelona, el máximo mandatario de la entidad azulgrana pondrá hoy su cargo a disposición de la asamblea general de compromisarios, que se celebrará en el Palau Blaugrana.
La Asamblea, integrada por poco más de 3.000 socios de entre los que la mayoría son elegidos por sorteo y que Laporta comparó en su día con el 'Inserso' por contar también entre sus miembros con los socios de mayor antigüedad, decidirá si el presidente merece o no seguir hasta agotar su mandato, en junio de 2010.
Así lo quiso el propio Joan Laporta tras lograr una victoria legal, pero una derrota moral, el pasado 6 de julio, cuando el 60,6 de los socios que participaron en la moción de censura contra él votaron a favor de la misma.
La iniciativa, que necesitaba el respaldo de un 66,6 de los socios que acudieron a las urnas para salir adelante, no prosperó, pero parte de la cúpula directiva entendió que, tras aquellos resultados, no estaba moralmente legitimada para seguir.
Ocho directivos, entre ellos tres vicepresidentes (Ferran Soriano, Marc Ingla y Albert Vicens) dimitieron entonces, pero Joan Laporta optó por ponerse en manos de la asamblea, en lo que paradójicamente calificó como "un ejercicio de responsabilidad y coherencia".
El máximo dirigente del Barça entendió, por tanto, que lo "coherente" era hacer oídos sordos a los más de 23.000 socios que le pidieron su marcha y atender al criterio del millar que aproximadamente se congregará hoy al Palau Blaugrana, en una tediosa y maratoniana sesión que empezará a las 15:30 horas y que constará de nueve puntos en el orden del día.
La continuidad del presidente, que no del resto de la junta, figura en el punto séptimo del programa, aunque podría adelantarse al tercero, justo después del discurso inicial del propio Laporta sobre la situación del club y la intervención del responsable del área económica, Joan Boix.
Joan Laporta articulará su habitual discurso lleno de optimismo y hará un nuevo llamamiento a la unidad, mientras que Boix presentará el brillante balance económico del último ejercicio, que Soriano cerró antes de su dimisión: 308,8 millones de ingresos y un superávit de 16,1 millones en la última cuenta de explotación.
Un presupuesto récord de 380 millones para esta temporada y los nuevos contratos con Mediapro y Nike que reportaran al club hasta 300 millones de euros en los próximos diez años, serán otras cuestiones que la directiva pondrá sobre la mesa para intentar sacar pecho antes de que el presidente se someta a la cuestión de confianza.
Más difícil lo tendrá el secretario técnico del primer equipo de fútbol, Aitor Txiki Begiristain, para explicar cómo, en los dos últimos años, se ha dilapidado la herencia exitosa de dos Ligas y una Liga de Campeones con una gestión nefasta de un vestuario repleto de estrellas.
Begiristain intentará justificar lo difícilmente justificable antes de ligar su discurso al nuevo proyecto que Josep Guardiola lidera desde el banquillo y que, en estas primera semanas, ha ofrecido un aspecto inmejorable. Ese proyecto deportivo que ha vuelto a ilusionar al barcelonismo mantendrá casi con toda probabilidad en el cargo a Laporta, que ya ha sustituido a los directivos dimisionarios por otros de perfil más bajo que precisamente tendrán que ser ratificados por los asistentes a la Asamblea.
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