EFE, Valencia
Juan Luis Guerra, que el próximo día 29 actuará en Tenerife, hizo vibrar anteanoche al público de Valencia y lo hizo hasta el punto de que la mayor parte de las más de 25.000 personas que asistieron al concierto siguió bailando pese al aguacero que caía y que finalmente obligó a suspender su actuación.
El gran triunfador de los últimos premios Grammy Latino sorprendió durante el festival organizado con motivo del Gran Premio de Europa de Fórmula Uno cuando, poco después de la medianoche, cantó su famoso "Ojalá que llueva café" mientras la lluvia arreciaba en la ciudad.
Este "himno" fue una muestra más del repertorio escogido por Guerra, quien en los escasos treinta minutos que permaneció sobre el escenario tuvo tiempo para cantar también clásicos como "Burbujas de Amor" o "Bachata Rosa".
Pese a que el concierto tuvo lugar en un área de tierra que pronto se convirtió en poco menos que un barrizal, la inmensa mayoría del público agradeció el esfuerzo del cantante dominicano -ataviado con su boina caracterísica- coreando y bailando sus canciones, a sabiendas de que en cualquier momento la lluvia le obligaría a parar.
La intensidad de las precipitaciones hizo que finalmente el concierto fuera suspendido, por lo que el grupo español La Quinta Estación no pudo actuar.
Dedicatoria de Estefan
Antes, la cantante cubano-americana Gloria Estefan abrió el festival con un repertorio en el que mezcló temas en castellano y en inglés, y en el que destacaron especialmente "Mi Tierra" y "No me dejes de querer". La artista dedicó una de sus canciones a los familiares de las víctimas del accidente aéreo de Barajas y en general a todos los españoles, así como a "toda la gente del mundo que está sufriendo por ellos".
"Compartimos ese dolor que tienen ustedes", gritó al público Gloria Estefan, quien también subrayó la importancia de "decir cada día te quiero" a quien se ama "y no perder ni un minuto en hacerlo" porque el tiempo es efímero.
La cantante, que subió al escenario vestida con camisa negra, falda larga y un colgante dorado, estuvo acompañada en algunos de sus temas por varios bailarines. Pero la sorpresa llegó cuando dió paso a su hija Emily, una joven de trece años que dejó con la boca abierta a más de uno al coger una guitarra eléctrica con la que acompañó a uno de los miembros de la banda, instrumento que luego cambió por la batería.
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