1.- Un accidente de aviación ocurrido en Madrid se ha llevado la vida de más de 160 personas. Los medios de comunicación rivalizan en contar tonterías, dando pábulo a versiones de supuestos testigos que relatan las mayores imbecilidades sin sentido alguno. Todo el mundo quiere llegar el primero para trasladar a su público qué ocurrió realmente. Los accidentes aéreos no se producen generalmente por una sola causa, sino por un cúmulo de ellas. Es muy difícil, a pesar de su lucha contra la gravedad, que un avión se caiga. Incluso algunos pilotos opinan que el avión no se cae, sino que lo tiran los fallos humanos. Es imposible aún saber qué le ocurrió al MD 82 de Spanair accidentado cerca del aeropuerto madrileño de Barajas, ni por tanto lo que originó ese saldo terrible de muertos. El avión sigue siendo el medio de transporte más seguro del mundo. Lo que ocurre es que los accidentes aéreos producen muchas pérdidas de vidas humanas a la vez, por lo general. De ahí que impacten más que los miles de muertos que se llevan las carreteras cada año.
2.- Ningún piloto despega de un aeropuerto con un problema grave en su avión. Ningún mecánico da el visto bueno a la salida de una aeronave si no está absolutamente seguro de que ésta se encuentra en perfectas condiciones para volar. Las especulaciones sobre una supuesta relación entre la crisis económica de Spanair y el accidente parecen, pues, un atrevimiento. ¿Qué ocurrió realmente en Barajas? Las informaciones aportadas por testigos solventes y las conclusiones de las comisiones de investigación -la independiente norteamericana y la oficial española- aportarán luces al esclarecimiento del siniestro, además del análisis de los parámetros de las cajas negras del aparato.
3.- Ahora viene la parte estadística del accidente. ¿Por qué los siniestros aéreos ocurren siempre de tres en tres? ¿Qué otros percances nos deparará el destino en los próximos días? Esta teoría de siniestros aéreos en cadena no tiene más valor que las tandas de coches que entran en las gasolineras o las malas rachas en la vida de una persona, pero lo cierto es que la estadística está ahí y que mucha gente se hace eco de ella, sin aportar explicación lógica alguna. Esperemos, desde luego, que se rompa la estadística y que nunca más se caiga un avión. En cuanto a qué ocurrió realmente, dejemos hablar a los expertos y dejemos de especular y de confundir a la opinión pública. Mientras todo ello ocurre, el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro del mundo.
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