L.C., S/C de Tenerife
La obesidad es un problema gordo. Más allá del burdo juego de palabras, la realidad es que los expertos están alarmados y no saben muy bien qué hacer para frenar una epidemia que provoca un rosario de complicaciones médicas en los individuos que la padecen.
A comienzos de esta semana se daba a conocer un estudio titulado "Prevalencia de sobrepeso y obesidad en población española de 60 años o más y factores relacionados", que fue publicado en la revista especializada "Medicina Clínica".
En él se comprobaba que el 46,6% de la población mayor de 60 años de Canarias es obesa, lo que sitúa a nuestra comunidad a la cabeza de toda España.
En cifras de obesidad, ya sea infantil, juvenil o adulta, el Archipiélago siempre está entre los primeros puestos, incluso comparado con países donde esta epidemia causa estragos como Estados Unidos.
La contrapartida, sin embargo, no es ningún premio ni medalla. Obesidad y diabetes o riesgo cardiovascular están unidas indivisiblemente.
En endocrino del Hospital Universitario de Canarias (HUC) Alfonso López Alba corrobora este estudio y añade los datos de otro que acaban de terminar sobre la prevalencia de la diabetes en las Islas. Con una muestra de 951 canarios entre 30 y 70 años, han comprobado que la tasa de diabetes es del 27% y la de obesidad "supera el 30%". Esto quiere decir que "un tercio de los canarios son obesos", se lamentó el endocrino.
López Alba asegura que la obesidad "es un problema multifactorial" en el que se mezcla "el desarrollo económico", "el sedentarismo" y factores genéticos que predisponen a la sociedad canaria. "Andalucía, Murcia y Canarias siempre encabezan este ránking" explica el endocrino.
Cambio de dieta
El experto desmenuza estos factores detallando que con el desarrollo económico Canarias ha pasado de la dieta tradicional a otra occidentalizada que es rica en grasas saturadas. Esto, sumado a un sedentarismo que comienza en la niñez, donde se han sustituido los juegos en la calle por "ver la tele" o engancharse a los videojuegos, agrava un problema en el que también intervienen los factores genéticos.
"No damos importancia a lo que comemos", se lamenta López Alba. "Hace 15 años de lo que ganaba una persona, el 25% lo dedicaba a comer. Ahora es el 15%", añade.
El nefrólogo del HUC Benito Maceira abunda más en esos factores que hacen que en Canarias la obesidad sea considerada una enfermedad prevalente. Para empezar, se queja de que en las Islas existe "un difícil acceso a la comida sana". Éste viene dado porque es "mucho más cara" que en la Península, mientras que los sueldos en las Islas son "más bajos".
Maceira recuerda que en Canarias "el porcentaje de pobreza es el más alto de España". "El 23% de los dos millones de población del Archipiélago está bajo el umbral de la pobreza", esto quiere decir que "gana menos de la mitad de la media salarial de Canarias".
Sin embargo, no es que Canarias como comunidad autónoma sea de las más pobres de España. No tenemos el Producto Interior Bruto (PIB) más bajo. Este dato quiere decir que en las Islas hay una gran "desigualdad social", un factor que "influye mucho más sobre la salud que la pobreza".
El segundo factor que el nefrólogo considera que incide en la obesidad canaria es el sedentarismo. "Desde la infancia, Canarias es una de las poblaciones más sedentarias de España".
Un tercer factor, sobre el que Maceira hace mayor hincapié, es el consumismo. "Las personas están cambiando bienes de equipo por comida sana", se lamenta. El nefrólogo hace referencia al gasto en "lujos" innecesarios como una televisión plana, ropa o un coche más caro en detrimento de la inversión en productos alimenticios de calidad. Todo esto sale de "un sueldo que en general es más bajo", por lo que "lo que queda para comida es muy poco".
Este experto considera este factor derivado de un sistema económico que nos empuja al consumismo, uno de los que más pesan en los altos índices de obesidad que se registran en el Archipiélago. "El sueldo no da para todo y se sacrifica la comida para seguir manteniendo otros consumos".
La situación de crisis económica no parece que vaya a mejorar esta situación porque las letras de los bienes de equipo se tienen que seguir pagando. "Te vaticino que la obesidad va a subir como el petróleo". No va muy desencaminado el experto. Las cadenas de restaurantes de comida rápida son de los pocos que están aumentando sus ganancias, según noticias recientes.
El cuarto factor que el doctor Maceira considera que influye en los altos índices de obesidad es "el estrés social". El estrés de la vida diaria "está sustentado en dos pilares: la frustración y la amenaza".
La frustración existente viene dada por la sociedad moderna, según la opinión del experto. "Antes teníamos tiempo para hacer muchas cosas gratificantes". Entre estas hay una variedad tan grande como los gustos de los individuos: jugar a las cartas o al dominó, salir de marcha con los amigos, charlar, hacer el amor... Maceira mantiene que "cada vez somos más monográficos" y disponemos de "mucho menos tiempo para hacer otras cosas".
Esto, que parece un poco impreciso, tiene su correspondencia científica en "estudios neurobiológicos" que demuestran que el cerebro segrega una sustancia llamada "dopamina" cuando realizamos "actos gratificantes".
Al tener menos tiempo para dedicarle a estos actos que nos gustan, nuestro cuerpo busca alternativas para producir esa dopamina en actos gratificantes perentorios. Uno de los más importantes es "comer", lo que termina provocando "bulimia ansiosa".
Por otro lado, hay "un gran porcentaje de la población que está amenazada" por "la inestabilidad laboral", "amenazas afectivas" o "de tipo ambiental", entre otras.
Ante esta amenaza constante y en tantas direcciones, el organismo mantiene una situación de "alerta crónica", lo que provoca cambios. "Suelta adrenalina, sube la tensión, el azúcar..." "Todo eso genera estrés crónico", concluye Maceira. La consecuencia sobre nuestra conducta alimentaria es que cuando llega la hora de comer nos conformamos con "algo preparado, que sacie para resolver el problema de hambre". Precisamente, los platos precocinados tienen "un alto valor calórico".
La cocina tapiada
Lo que Maceira llama "la cocina tapiada", es esa habitación de la casa que apenas se utiliza porque se pide la comida por teléfono o se calienta el plato ya preparado en el microondas.
Un quinto factor es "la falta de educación nutricional", porque muchos canarios desconocen la diferencia "entre nutrirse y saciarse".
Ya tenemos todos los ingredientes para el cóctel de la obesidad en Canarias, a lo que hay que añadir el toque especial sin el que este plato no sería el mismo: el pasotismo institucional.
La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias dedica el 1% de su presupuesto a programas de prevención o promoción de hábitos de vida saludable, se queja el doctor Maceira. A pesar de que la obesidad terminará poniendo "en entredicho la sostenibilidad del sistema público". A mayor obesidad, más complicaciones cardiovasculares, diabetes, etc., y, por tanto, más gasto sanitario.
En realidad, la magnitud del problema en Canarias y en los países desarrollados es tal que "habría que cambiar el mundo", opina Maceira.
"Nosotros hicimos un estudio hace casi dos años para ver cuánto gastaba al mes una familia de cuatro miembros en Canarias comiendo dos piezas de fruta al día y cuatro raciones de verdura", comenta, a modo de ejemplo, el experto. La cifra que les salió ya entonces les pareció alarmante: "378 euros". Con la subida del precio de los alimentos básicos durante el último año es más que probable que esta cifra haya aumentado.
Por todos estos factores, el nefrólogo del HUC se pregunta si no será "más fácil" bajar el precio de los alimentos saludables.
Sobre el reciente estudio que sitúa a los mayores de 60 años canarios como los más gordos de España, Maceira valora que precisamente "son las personas mayores las que tienen mayores dificultades para comer sano" por sus bajos ingresos, aparte "de la inercia alimenticia" que tienen y "la menor actividad física".
La obesidad canaria no cae del cielo y sus causas; como puede comprobarse, son múltiples y variadas.
"Si sumamos obesidad y sobrepeso el porcentaje se eleva hasta el 70% de la población canaria", explica Benito Maceira. Una cifra demasiado grande para ser asumida por la población canaria.
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