EFE, Pekín
El gallego David Cal se proclamó subcampeón olímpico al lograr la medalla de plata en C-1 1.000 metros tras un "mano a mano" con el húngaro Attila Vajda, a la espera de la final de 500 metros, que vaticina para hoy otro prometedor duelo, esta vez con el bimedallista olímpico ruso Maxim Opalev. El K-4 500 femenino español fue quinto y repitió el diploma olímpico de Atenas'04.
El pontevedrés, que había anunciado su objetivo de conseguir dos oros, fue segundo y cede la corona de campeón olímpico al húngaro Attila Vadja, que logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, en una regata grandiosa con un igualado final entre ambos.
El inicio fue una fulgurante arrancada del uzbeco Vadim Menkov, en cabeza hasta la mitad del recorrido para acabar desfondándose al final, sin entrar siquiera en podio. Cal y Vadja ya partieron igualados desde las primeras paladas. El español pasó sexto y el húngaro octavo por los primeros 250 metros. Cal fue el primero en acometer una progresión que le permitió cruzar la mitad de recorrido en segundo lugar, por detrás de un Menkov que ya empezaba a pagar su esfuerzo. A Vadja se le atisbaba en sexto lugar.
Empezó entonces el rugir de una fiera del piragüismo, para el que había llegado el momento de cumplir con el sueño de todo un ciclo olímpico. Pero Vadja llegó a Pekín con un compromiso añadido, el de proclamarse campeón olímpico para dedicarle el oro a Gyorgy Kolonics, el medallista húngaro fallecido este verano a causa de un infarto, con cuyos éxitos ha crecido Attila.
Los 200 metros finales desencadenaron ya una pugna titánica entre dos deportistas de una misma generación. Buscó Cal el asalto al liderato de la prueba, que se le resistió durante los 1.000 metros, pero la fortaleza del húngaro resultó incontestable. El canadiense Thomas Hall obtuvo la medalla de bronce, mientras que el alemán Andreas Dittmer fue octavo.
La otra embarcación española participante en la penúltima jornada de la competición de piragüismo, el K-4 500 de Beatriz Manchón, Jana Smidakova, Sonia Molanes y Teresa Portela, logró el quinto puesto, que les permite repetir el diploma olímpico conseguido en Atenas'04.
Las alemanas han logrado revalidar el título, por delante de sus principales rivales, las húngaras, mientras que las australianas se cuelan en el podio al conseguir la medalla de bronce, desplazando a las polacas, candidatas a la tercera plaza, al cuarto lugar.
Manchón, Smidakova, Molanes y Portela hicieron una buena salida y se mantuvieron en los puestos perseguidores del dúo formado por alemanas y húngaras, que libraban su particular regata. Consiguieron las españolas pasar cuartas a mitad de prueba, a un puesto del podio, que en ese momento incluía a las polacas.
Ese era un resultado previsible, pero los 250 últimos metros ofrecieron una remontada de las australianas que les aupó a la medalla de bronce, y desplazó a las polacas al cuarto lugar y a las españolas al quinto.
El programa de competición incluyó otras cuatro finales. Especialmente disputada fue la de K-1, en la que el campeón mundial Tim Brabants certificó el magnífico momento de forma que exhibió durante la competición.
En K-4, Bielorrusia exhibió todo su potencia, por delante de Eslovaquia y Alemania.
La final de K-2 sólo permitió a los italianos repetir el podio de la competición griega. En C-2, Bielorrusia, Alemania y Hungría coparon el podio.
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