EFE, Pekín
España, el equipo que dirige el holandés Maurits Hendriks con chicos que compaginan stick, trabajo y estudios, está a un paso de alcanzar la gloria hoy con una victoria en la final de Pekín 2008 frente a Alemania, que supondría el primer oro de la historia para el hockey masculino español.
Pendientes de la evolución del esguince de tobillo de Pol Amat, el grupo de Hendriks está seguro de que ha llegado el momento de romper con la historia que le ha dejado a un paso de mundiales, europeos y medallas olímpicas más de una vez.
Además de buen juego, seguridad y confianza, España ha enseñado en Pekín todo lo que ha aprendido y crecido en estos años, los últimos cuatro de la era Hendriks, iniciada tras el Mundial de 2002.
El técnico ha inculcado a sus chicos una filosofía profesional de este deporte y les ha guiado para mirar a los ojos, de tú a tú, a jugadores que les suelen ganar en centímetros y en kilos, pero no siempre en calidad.
Hendriks ha reiterado su confianza en gran parte del grupo de Atenas, al que se han sumado Kiko Cortés, portero titular desde hace un año, Juan Fernández, Roc Oliva, Edu Arbós y Sergi Enrique.
Cortés, que asumió el difícil papel de sustituir a Bernardino Herrera en la puerta, es el cerrojo de una defensa en la que Ramón Alegre, Xavi Ribas y Rodrigo Garza, uno de los jugadores más considerados de la liga holandesa, son un seguro.
Kiko Fábregas, el ingeniero industrial que capitanea al equipo, es junto a su primo Alex, David Alegre y Albert Sala el enlace perfecto entre una delantera letal con Edi Tubau, Santi Feixa y Pol Amat, bien arropada siempre por Víctor Sojo y Edu Arbós, uno de los debutantes con más proyección.
Enfrente de ellos, hoy estará Alemania, la número dos del mundo que tiene un oro olímpico.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD