1.- Quizá para contradecir a Palacio Valdés , que dijo que el amor no es sino una treta de la Naturaleza, Antonio Risueño y Anna Selna llevan cuarenta y cuatro años enamorados. Y lo mejor no es eso, sino que se ven todos los días porque trabajan juntos, regentando el restaurante Los Arcos, en Tacoronte, un ejemplo de perseverancia -y de excelente cocina-. Como yo no debo hacer apología de nada material en esta columna, sí la haré del amor, en estas dos personas, que celebran ahora cuarenta años de matrimonio, "más otros cuatro viviendo en pecado", confiesa Antonio. Tantos autores se han referido al amor, pero ninguno al milagro de un español y una suiza, unidos durante casi medio siglo, haciendo muchos amigos y, de paso, logrando encantar a tantísima gente por una vía de acceso incierto, por lo exigente: la del paladar.
2.- Y lo peor es que, cuando se conocieron, él le pareció a ella un chulo y ella se le antojó a él gorda (sin que lo fuera, como lo atestiguan tantas fotos de la época). Tirando de las citas sobre el amor, tengo una de Géraldy , muy buena: "Para comprenderse mutuamente es necesario parecerse un poco; para amarse, es preciso ser algo diferente". Antonio Risueño, después de andar por Suiza y demás, vino aquí como barman y Anna trabajó como secretaria de un gran empresario turístico, excelente alcalde y un hombre casi olvidado, recientemente fallecido: Felipe Machado del Hoyo , uno de los últimos líderes del Norte de Tenerife.
3.- Hoy forman un dúo imbatible. A la celebración de sus bodas de cuarenta años (que no sé cómo se llaman las bodas de cuarenta años), he de unir la felicitación mía, porque me une con ellos una amistad de muchos años. Benavente se refirió tantas veces al amor. En una de sus obras dijo que "al verdadero amor no se le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece". Es cierto. Antonio me pidió que homenajeara a su mujer en mis líneas de cada día, de las que ambos son apasionados lectores. Sigan soñando, amigos. Como yo soy pobre de palabras para definir el amor de los demás, porque tengo los míos asignados, este artículo lo despedirá Cocteau : "El mar y los sueños se parecen. Las plantas que se arrancan al mar y las frases que se arrancan de los sueños pierden toda su belleza al contacto con el mundo exterior". Sigan soñando, Antonio, Anna. No miren ni para atrás, ni para fuera. Miren al futuro, que es lo más hermoso que existe. Felicidades, amigos.
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