Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

CARLOS ACOSTA

De profesión, mis ignorancias (núm. 253)

23/ago/08 01:56
Compartir
Edición impresa .

Tengo un nuevo lector en Santa Cruz. Él afirma que no es nuevo porque sigue mis artículos desde que comenzó la serie, lo cual quiere decir que nos hemos comunicado, sin conocernos, a lo largo de casi cinco años. Se llama mi nuevo amigo don Francisco Alonso Siliuto y se ha dignado utilizar su teléfono, no sólo para aclararme lo que ya llevo escrito sino para darme un tirón de orejas. Leve, si ustedes quieren, pero un tirón al fin y al cabo.

No sé si recordarán los lectores que en mí artículo 251, publicado el pasado día 9, copié el refrán que dice: "Nunca es tarde si la dicha es buena". Como siempre lo he oído así, así se lo trasladé a ustedes. Pero me dice el Sr. Siliuto, con toda la razón del mundo, que tal refrán encierra una redundancia en su contenido porque todas las dichas son buenas. Por eso debe ser corregido para que diga "Nunca es tarde si la dicha llega".

Parece ser que el Sr. Siliuto lo expresaba, en otro tiempo, con las mismas palabras que yo; pero se lo corrigió su amigo, ya fallecido don Juan Alberto Santana, más conocido como "Florilán" y "Altober". Ahora don Francisco me corrige a mí y yo se lo agradezco porque el detalle me ayudará a abrir un poco más los ojos cuando escriba lo que escriba.

Pero ocurre, amigos, que he consultado un libro, editado por Sopena en 1990, en el que se recogen 4.000 refranes y frases populares debidamente numerados, y en su página 497, el refrán en cuestión viene expresado del mismo modo que yo le he expuesto. Como explicación se leen también allí estas palabras: "Consejo y advertencia para quien lamenta la tardanza de un bien". Quiere esto decir que, con todos mis respetos para la editorial de don Ramón Sopena (Provenza, 95; Barcelona), yo estoy desde ahora al lado del Sr. Siliuto; porque es cierto, certísimo que el vocablo dicha significa "suerte, felicidad, ventura..." O sea, que la dicha es siempre buena.

Aclarado, me parece a mí, el asunto de la redundancia, pasamos a una nueva cuestión porque, como dice otro refrán, "Siempre perdiz, cansa".

Discutían, delante de mí, Lolo y Miki. Una discusión incruenta, por supuesto, aunque cada cual defendía su opinión contra viento y marea. La cuestión era si la palabra torsión debe escribirse así o torción, con ce. En vista de que no me tenían en cuenta para nada, no me di por aludido y ellos siguieron con su enconada diatriba (me da la impresión de que tanto diatriba como enconada son voces que no caben aquí por su extremismo; pero ustedes me perdonarán). Lo cierto es que se fueron de casa sin ponerse de acuerdo.

Cuando me quedé solo, como no podía ser menos, consulté el diccionario. Y vean ustedes: la palabra torción con ce, significa "acción y efecto de torcer o torcerse"; y nada más. Mientras que torsión con ese, quiere decir "acción y efecto de torcer o torcerse algo en forma helicoidal". Lo que no logro entender es por qué se enfrascaron en una discusión mi sobrino y su amigo a causa de una palabra que, si les digo la verdad, debería tener el beneplácito de la Academia para escribirse de un modo u otro. No es que a mí me satisfaga esa solución tan salomónica; pero no es la primera vez, ni la decimoquinta, que se ha hecho así en Felipe IV, 4, Madrid.

Total, una vez más no importa.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: