UNA AUTORIDAD en la materia como el presidente de la cooperativa Cumbres de Abona, don Manuel Marrero, asegura que el buen clima y la ausencia de calor sofocante benefician notablemente el cultivo de la viña y que su empresa prevé que este año 2008 se duplicará casi la producción a las dos toneladas de fruta, cuando el año pasado se trabajó sólo sobre 847.000 kilos de uva. La verdad es que, a primera vista, uno no se supone alineadas en las magníficas instalaciones de la cooperativa, que conocí y me dejaron admirado el año pasado con los dos millones de litros, poco más o menos, que llenan unas cuantas miles de botellas del sabroso caldo.
Cuando yo era un jovencillo y me aventuraba con el vino, llegaba hasta Arafo y Güímar por la parte del Sur de la Isla. Ahí me quedaba y tomaba el vino en la bodega privada del inolvidable don Domingo Pérez, que a mí me parecía algo azufrado y me producía acidez al cabo de un rato. También tomaba vino en Güímar, que sabía igual o poco más o menos.
Claro que hay vinos y vinos y yo no preguntaba si era el mejor. Pero no me entusiasmaba aquel morapio y no iba a buscar vino al Sur. Pero cuando se produjo en Canarias, en especial en Tenerife, la que yo llamo "la Revolución del Vino", con un equipo magnífico de enólogos profesionales, todo el vino se hizo bueno y no echo de menos ni el malvasía icodense y hasta el lanzaroteño de mi viejo amigo Honorio, que parece que procede de las parras del Paraíso.
Ahora va uno a La Guancha y va uno a Arico, y no se acuerda del vino peninsular ni del que bebíamos antes en algunos pueblos de la Isla. Y miren cómo son las cosas: yo que creía que la crisis mundial iba a afectar también al vino de Tenerife, ya vemos lo que ha dicho el señor Marrero de la producción, porque es que ahora no sólo tenemos la uva y el mosto, sino que lo sabemos elaborar y ganamos un montón de premios por ahí, y no nos da resaca ni un baile de pueblo es una trifulca, sino una fiesta, porque ya no hay vino peleón y hasta nos está sobrando el bicarbonato, porque no lo necesitamos para la acidez que me producía el vino arafero.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD