EFE, Navalcarnero (Madrid)
El dirigente opositor guineano Severo Moto salió ayer de la prisión de Navalcarnero sobre las 13.30, después de hacer efectiva la fianza de 10.000 euros que le impuso el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz.
A las puertas de la prisión, Moto, acompañado por su abogado, Francisco Fernández, dijo escuetamente a los periodistas que su mayor deseo ahora era ver a sus hijos y nietos.
Precisamente su hija mayor, Esther, y unos amigos le esperaban a las puertas de la cárcel, y con ellos se trasladó a Fuensalida (Toledo), localidad donde se encuentra su familia.
El abogado de Moto explicó que la fianza que le impuso la Audiencia Nacional por un presunto delito de tráfico de armas de guerra con destino a Guinea se abonó el pasado jueves, pero al realizarse por transferencia no podía hacerse efectiva hasta un día después y, como el viernes fue fiesta, hasta ayer no se pudo materializar.
El dinero de la fianza, según el letrado, se reunió a través de amigos, con absoluta discreción", y permitió a Moto y a su familia que ayer fuera "un día muy feliz porque ha costado mucho".
"Son tres jueces los que van entendiendo de este asunto y se empieza a hacer Justicia", comentó el letrado a la salida de la prisión, donde además aseguró que su cliente continuará en principio en España porque "así está obligado por el Juzgado".
El líder del Partido del Progreso y autoproclamado presidente del Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio está "muy satisfecho porque los tribunales están respondiendo a su favor", insistió su defensa, quien está esperanzada en que "el mundo de la política dé un giro importante a favor de quienes defienden la democracia".
"Es muy llamativo y relevante observar cómo quienes acusan a Moto de ser un segundo Obiang deben reparar en un hecho de trascendencia: Obiang tiene la octava fortuna personal del mundo, y Severo Moto para reunir 10.000 euros ha tardado 10 días", afirmó.
Moto inició en prisión una huelga de hambre como protesta por la "situación irregular y de indefensión" en la que dijo que se sentía, una huelga, que según señaló su abogado "evidenció una protesta en la convicción de que ha sido objeto de una trampa".
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