EN LA LÍNEA de enfoque "neutralinformal", a distintos grupos de actividad de nuestra economía y sin pretender descubrir la pólvora, voy a enchumbar el presente artículo de dos de las sacrificadas actividades cotidianas que forman parte del paisaje del archipiélago.
Esencia misma de la hormiguita, los kioscos, tanto en construcciones de hierro tipo "cabaña", situados en plazas y avenidas públicas, como en bajos comerciales de edificios o casas, solían representar el primer lugar abierto a donde acudir. Pueden ser definidos extensamente como las planchas de presentación donde la gente compra la prensa, las revistas, algunos libros, los coleccionables, los cómics y similares, y hasta las golosinas si cuadra. Digamos que la palabra "kiosco" puede utilizarse atendiendo al lugar físico, en cuyo caso nos referiríamos a lo citado anteriormente, aunque teniendo en cuenta que hay kioscos como el Numancia o Rambla que son pa'l café, la cervecita y el lingotazo. De otra manera, se puede utilizar en función del reparto o distribución que realizan, que en la actualidad pueden desempeñar los hoteles, las gasolineras, los 24 horas, los centros comerciales... En el diccionario español figura con "q", "quiosco", y aparte de un significado de "retrete púbico" dice "templete o pabellón situado en parques y jardines, generalmente abierto por todos sus lados, que entre otros usos ha servido tradicionalmente para celebrar conciertos populares", o "construcción pequeña, que se instala en la calle u otro lugar, para vender en ella periódicos, flores, etc.", con lo que queda claro que es precisamente eso y no lo otro. Pero hay muchas formas de enfocar el negocio, depende de la licencia fiscal, y ahora, por ejemplo, se abren "business" que venden los bonos de Titsa y el tranvía, cargas para móviles, el pan, los periódicos y algunos comestibles básicos. ¿Son kioscos? No, según el diccionario no, pero vienen a ser la modernización de las ventas de antes, que sí funcionaban como kiosco. Por ejemplo, en Agulo, el único comercio que había te vendía la ropa, las revistas, el periódico de ayer, los huevos, la mortadela y hasta el décimo de los ciegos. ¡Ve al kiosco y tráeme tres "malboro light" y te compras un chupete! Y mandabas al niño, porque venía a estar en la misma acera, sin cruzar, frente con frente a la peluquería de Paqui. Pero lo de menos es el nombre. Lo importante para el sector es que haya más cultura y que la gente, al igual que sucede en los países más desarrollados del mundo, lea y se informe. Que tenga curiosidad por las cosas, que le importe algo sustancioso y parece que, desgraciadamente, eso no está de moda. Mucho pasotismo. Si acaso el cotilleo, el marujeo y la revista pa'ver el último fichaje del Madrid o Barsa. ¡Qué bonito!... Salta pa'llá y preocúpese usted por los suyos, señor. Hombre, por Dios. Aunque cuando el guirre levanta el vuelo, vete a saber en qué rama se posará y a lo mejor soy yo el equivocado. Oiga, en ese caso, cierro el pico y sanseacabó.
Más que a los kioscos -que también (pero controlado)- a los tasadores la crisis los ha hecho polvo. Los ha partido por la mitad. Tanto, que han decidido reinventarse a sí mismos, buscando nuevas vías de negocio que compensen el descenso de actividad provocado por el parón en el sector residencial. Ahora buscarán el filón en los nuevos requerimientos sobre valoraciones que la Ley de Reforma Contable establece para las empresas. Según mi opinión, aun el impulso regulador, arreglados van si confían en las empresas, por lo menos en las de Canarias. Referente a lo que se ha hecho hasta ahora, es que ya las entidades financieras no llegan ni llegan a tasar ni a estudiar el préstamo por el forro. Es que no te quieren ni ver. Resulta que realizaron en todo el Estado en 2007 y según el Banco de España, más de millón y medio de tasaciones de bienes inmuebles -que conste que pagadas por usted y por mí- y que su trabajo por este concepto cayó un 20,7%. Yo lo que digo es y más que va a caer, poco me parece, porque es que ha sido mucho el disparate de hipoteca y rehipoteca con tasaciones repetidas. La CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) les da una serie de recomendaciones para la contratación de trabajos de valoración de inmuebles siempre que se requiera la medición a valor razonable a efectos de su registro en balance o cuenta de resultados. Humildemente y con cariño de medio colega, amárrense el cinturón y compren la prensa.
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