A. MEL, Guía de Isora
La difícil situación por la que pasa el sector agrícola en la comarca sureña y, en particular, en el municipio de Guía de Isora, ha llevado a los gobernantes de éste a poner en marcha una iniciativa que dinamice la agricultura tradicional. La fuerte competencia que el cultivo del tomate encuentra en Marruecos y la Península y los costes añadidos para poner el producto en el mercado europeo, junto con algunas plagas, como el virus de la cuchara, hacen que muchos propietarios hayan tenido que abandonar sus fincas porque no pueden asumir los costes con los bajos beneficios y los malos resultados que se están obteniendo.
En esta línea, el ayuntamiento comienza una iniciativa encaminada a mejorar la situación del sector, una alternativa para facilitar la comercialización de los productos. "Se están iniciando las reuniones con los agricultores", explica el alcalde de Guía de Isora, Pedro Martín, quien añade que "estamos llevando a cabo la promoción de cultivos ecológicos y la posibilidad de que desde el ayuntamiento se elabore una etiqueta que garantice la calidad del producto y responda ante el consumidor".
Así, se está llegando a acuerdos con hoteles de la zona (las negociaciones están avanzadas con la cadena Sol Meliá) para que los productos ecológicos que se obtengan sean los utilizados en sus instalaciones, además de ofertarlos a otras instalaciones hoteleras de la comarca y a puntos de venta habituales para los vecinos "de tal manera que lo que se intenta es generar un producto con garantía ecológica a precios iguales que el resto y se eliminan intermediarios".
Según Pedro Martín "el ayuntamiento sería el coordinador de un grupo de agricultores que está dispuesto a cultivar de una manera nueva, que apuesta por una forma diferente de hacer agricultura, en la que no sería necesario traer abono de fuera del municipio, se eliminaría la quema de rastrojos o se evitaría, mediante la introducción de cultivos combinados, el agotamiento de las tierras, entre otras ventajas".
Con esta iniciativa, el ayuntamiento no pretende cambiar la agricultura tradicional "ni tampoco la criticamos", sino que el objetivo es darle un valor añadido al producto por ser ecológico "y que nos ayude a abrir nuevos espacios de mercado para un colectivo que lo está pasando especialmente mal en la actualidad".
"Nos gustaría que antes de final de año se creara un protocolo de control y ya podría haber alguna finca suministrando productos ecológicos, a la que se irán incorporando nuevas explotaciones puesto que algunas ya están realizando el tránsito del cultivo tradicional al ecológico", explica el mandatario de Guía de Isora.
Asimismo, añade que "no sólo se aplicaría al sector tomatero, sino que también se podrían cultivar otras hortalizas, como habichuelas, bubangos o frutas de temporada como la manga, entre otras".
Esta iniciativa permitiría crear alternativas a los agricultores que dejan sus fincas abandonadas o se plantean dejar de cultivar por la baja rentabilidad. "Además, supone un plus para el hotel puesto que se pondría fin a la idea de que el turismo va en contra de la agricultura y los clientes podrían valorar que el establecimiento apoya a otros sectores y cuida el medio ambiente", concluye.
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