EFE, Bagdad
Irak se enfrenta a nuevas tensiones políticas después que las milicias kurdas, la Peshmerga, se negaran a retirarse de ciertas áreas de la conflictiva provincia de Diyala a pesar de haber recibido una orden directa en ese sentido desde Bagdad. La Peshmerga, una fuerza integrada por decenas de miles de milicianos, se encarga ahora de la seguridad en las provincias kurdas del norte iraquí, bajo el mandato de un Gobierno autónomo.
El Ministerio de Defensa de Irak ordenó el miércoles a esta fuerza militar que desalojara dos áreas de Diyala, donde en julio comenzó una vasta operación militar contrainsurgente, suspendida desde el pasado lunes.
Pero los responsables de los milicianos kurdos se negaron a acatar la orden de retirada, argumentando que sólo reciben instrucciones del Gobierno del Kurdistán iraquí, cuyo mandato, sin embargo, no se extiende a Diyala.
"La negativa de los peshmerga a retirarse de esas dos áreas crea tensiones con las unidades del Ejército de Irak en la región, y puede tener impredecibles implicaciones para las relaciones entre las dos partes", dijo una fuente del Ministerio de Defensa que prefirió mantenerse en el anonimato.
La orden oficial de retirada fue justificada para permitir el despliegue de las fuerzas del Ejército de Irak en esas dos regiones como parte de una estrategia para estrechar el cerco y evitar el regreso de insurgentes a la zona, especialmente de grupos islámicos vinculados a Al Qaeda.
La Peshmerga fue creada a comienzos de los noventa después de que tres provincias del kurdistán iraquí, Suleimaniya, Irbil y Dohuk, se declararan autónomas con el apoyo de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, aunque este país retiró su respaldo varios años después.
Se encargó de la seguridad en esa zona tras la retirada de las tropas iraquíes de Sadam Husein en la primera guerra encabezada por EEUU contra su régimen.
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