EL DÍA/AGS., Tfe./Fráncfort
El Banco Central Europeo (BCE) advirtió ayer de que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) real de la eurozona se ha debilitado a mediados de año "notablemente" frente al primer trimestre y calificó de preocupante la inflación. No obstante, el BCE se esforzó por transmitir optimismo ante esta situación y señaló que, pese a la desaceleración, los fundamentos económicos de la eurozona son "sanos, y en ellos no se dan desequilibrios".
En el boletín mensual de agosto, publicado ayer, la entidad monetaria considera que este debilitamiento refleja una ralentización de la expansión económica global y el efecto de los elevados y volátiles precios del petróleo y los alimentos.
Hay que recordar que el organismo rector del área de moneda común mantuvo los tipos de interés para la zona en el 4,25% la semana pasada e hizo hincapié en que su objetivo es mantener la estabilidad de precios. A su vez, destacó que los hogares de los países que comparten el euro perderán poder adquisitivo por los elevados importes de la energía y de los alimentos.
El BCE añadió que es "preocupante" el nivel actual de inflación, que resulta de los efectos directos e indirectos de los agudos incrementos de esos precios. La inflación interanual (en los últimos doce meses) se mantuvo en julio en el 4%, el mismo nivel que en junio.
Dificultades de la banca
Al mismo tiempo, hay indicadores de que los costes laborales han subido en los últimos trimestres, mientras que el crecimiento de la productividad laboral se ha desacelerado, según el BCE.
La entidad monetaria europea hizo hincapié en que existen riesgos para la estabilidad de precios a medio plazo, algo que sigue definiendo como una tasa de inflación cercana pero siempre por debajo del 2%.
En una encuesta publicada en el boletín, los expertos consultados por el BCE revisaron notablemente al alza sus pronósticos de inflación para este año. Los analistas la dejan en el 3,6%, frente al 3% vaticinado en la anterior consulta.
En otro contexto, la financiación concedida por el BCE a las entidades financieras españolas en las subastas de crédito alcanzó los 49.384 millones de euros en julio, lo que supone un nuevo máximo histórico, el quinto en lo que va de año.
También en su boletín mensual de agosto, el instituto emisor europeo avisa de que los problemas actuales de la banca de la eurozona para acceder a la financiación a través de la titulización podrían dificultar "en cierta medida o considerablemente" la concesión de préstamos y créditos.
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