Quince de agosto, ya vienen los romeros
Allí donde los mares
jardines son del cielo,
donde las barcas
son flores del edén,
bajó la Virgen
pisando sobre arena,
sembrando Amor
su rostro de mujer.
Y en descampado
de piedras y de rocas,
el guanche tiene
momento de ventura,
porque aparece
radiante la Señora
dejando vivos
sus dotes de ternura.
Ríos de velas
palparon el milagro,
por los senderos
acuden cada año
los peregrinos,
la gente, el ermitaño,
a aquella cita
que prende del Santuario.
Y en Candelaria
la Villa que recibe
a los pastores
que van con sus rebaños,
a los cantores
que moran desde antaño
con voz crecida
que alienta al vecindario.
Virgen Morena, al pie,
bajo tu manto,
postráronse sencillos
fervientes de oración
el que emigró, o acaso
el navegante,
que buscó ausente
la savia de tu don.
Quince de agosto,
ya vienen los romeros,
con el latido
de ruegos y pregón,
tocan a Fiesta,
ya vuelcan las campanas
que al aire dejan
los ecos del perdón.
Juan Antonio López de Vergara y Batista
Locura de amor
(A ti, amiga)
Sin temor al viento
al rayo al agua
le entregué mi tiempo
y también mi alma.
Lastimado mi corazón
por sentirme humillado
mis pulmones y no son
fuente para el trabajo.
Mis ojos cansados miran
de fijarme en las estrellas
por si cuando giran
apareces entre ellas.
He pecado ya lo sé
¿a quién le pido perdón
si jamás aplacaste la sed
de mi ardiente corazón.
No tendría razón
si no tuviera calma
sosiego a mi corazón
por unir nuestras almas.
Al término del tiempo
que mi vida cumpla
te llevaré en el pensamiento
hasta la propia tumba.
Gustavo
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD