...Y HAZ gimnasia, porque Sebastián Lubary, el incansable, ha logrado lo que a muchos les parecía imposible: en el pabellón Ana Bautista se están impartiendo clases de educación física para mayores.
Los que se dedican por pura afición a escribir artículos semanales que, en general, a nada aspiran, echan mano a menudo de la "res política". El recurso resuelve a muchos el compromiso que han adquirido con el periódico, si bien tiene el inconveniente -ya lo he dicho en alguna ocasión- de que otros compañeros de profesión, antes o después, tratarán el mismo asunto y, posiblemente, tendrán las mismas opiniones al respecto. Para mí, sin embargo, ese problema no existe puesto que no figura ese tema en mi repertorio, lo cual no quiere decir que me prive de alabar a un político cuando se lo merece.
En un artículo publicado en EL DÍA el pasado 4 de junio comentaba el calvario -vamos a llamarlo así- sufrido por Lubary y sus alumnos, quienes, ante la negativa del ayuntamiento -hay que aclarar que razonada- se veían obligados a celebrar sus clases de educación física en la plaza de Duggi, no en el pabellón anteriormente mencionado. Esto, en verano, resulta soportable, pero no a lo largo del resto del año, sobre todo si la mayoría de los alumnos son jubilados. No obstante, la celebración, en mayo, de la festividad de María Auxiliadora permitió que el concejal Brito Arceo conociera de primera mano el problema y prometiera poner todo su empeño en resolverlo. Hasta ahí todo bien, puesto que es labor de los concejales prometer y dejar contentos -más bien esperanzados- a los vecinos del barrio cuya tutela le ha encargado el alcalde. Mas lo que suele resultar difícil -y no por falta de voluntad sino de presupuesto- es que lleguen a ser una realidad las promesas, a veces formuladas en el "calor del combate", pero en esta ocasión Brito Arceo ha cumplido su palabra.
En efecto, desde hace unas semanas los vecinos del barrio Duggi -no hace falta que sean mayores- pueden acudir todas las mañanas al pabellón Ana Bautista para realizar una tabla de gimnasia propia para gente de esa edad. Al ritmo de una música normalmente "movida" se corre, salta o menea el cuerpo, siempre en un ambiente distendido en el que destaca la camaradería de los participantes -esa camaradería que, desgraciadamente, ya lo he dicho en alguna ocasión, se está perdiendo en los barrios-. Son más de sesenta los inscritos, hombres y mujeres, que han visto así cómo los días de su jubilación amanecen con una ilusión; no todo va a ser, como dice el chiste, dedicarse a la bolsa: la bolsa de la basura, la bolsa del pan? Se trata, en definitiva, de un acierto del ayuntamiento capitalino, que resulta aún más meritorio pues ha sido llevado a cabo en período no electoral, pues es antes de las elecciones cuando los políticos se dedican a prometer lo que no está a su alcance conseguir. Lamentablemente, los tiempos del "puedo prometer y prometo" de Adolfo Suárez ya han pasado. Y no debería ser así, puesto que las necesidades del pueblo llano las conoce él mismo.
Ahora, lo cual me alegra, la creación de los tagorores parece que ha resuelto en parte el asunto, aunque algunos conocidos me han comentado las diferencias de criterio que a menudo existen entre sus componentes; da la impresión de que el concejal no existe para ellos, y actúan como si el tagoror fuese un ayuntamiento y ellos sus concejales, lo cual no puede ser más lamentable pues da lugar a desavenencias hasta cierto punto infantiles. Basta que un vecino considere prioritario arreglar un problema que le afecta a él directamente para enfrentarse, a veces de forma virulenta, con otro que considera el que él sufre más urgente. Pero, bueno, son cosas de la condición humana, de modo que resulta comprensible que a veces surja la irracionalidad dentro de la racionalidad. Quizá haría falta que en otros barrios se llevaran a cabo programas como el que se está haciendo ahora en Duggi, pues eso une a los vecinos, ayuda a conocer a los demás y crea un ambiente, como antes dije, de camaradería y afecto, tan necesario en un medio en el que prima lo mío antes que lo tuyo. Por lo pronto, también el distrito de Ofra-Costa Sur ha puesto en marcha el Programa de Dinamización de la Tercera Edad, que fomenta el bienestar de los mayores, proporcionando transporte para que los interesados se trasladen a Las Teresitas y puedan realizar ejercicios físicos tan necesarios a esa edad. Para todos los que están comprometidos con esa tarea un "bravo", y que continúen desarrollándola con el mismo entusiasmo.
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