El día 20 la Diputación Permanente del Congreso decidirá sobre la comparecencia del presidente del Gobierno para que explique ante la Cámara qué criterios va a utilizar, para sortear el sudoku de la financiación autonómica. En Cataluña se están tejiendo estrategias conjuntas, que son respondidas tanto desde Galicia como desde Andalucía, ambos feudos socialistas. La cuestión objetivamente vista merece unas palabras.
La comparecencia del presidente dependerá de los demás y una vez que el PNV ha anunciado su apoyo a la propuesta de CiU, tiene muy difícil soslayar una cita que probablemente nadie debería haber solicitado. Y nadie debería hacerlo porque cuando de un capitán se trata, en su cargo está el dar explicaciones sobre el rumbo tomado, la situación del mar y la dirección de los vientos. Y todo ello, antes de que los pasajeros lo pidan.
Los socialistas catalanes que amagan pero no dan, no consideran oportuna la presencia del presidente en el Congreso. Lo cierto es que el PSC se la juega y tendrá que medir bien sus pasos. Es complicado querer liderar en Cataluña el pulso al Gobierno y aflojar la cuerda en Madrid.
Si el próximo día 20 el PSOE se queda sin apoyos, será un dato significativo, un adelanto de lo que puede ser el último trimestre del año para un Gobierno y un presidente, sobre todo un presidente, embelesado con su discurso alejado de toda claridad y al que parece no hacer mella el fracaso estrepitoso de sus pronósticos. Pero no importa. Tiene el PSOE la habilidad de presentarse ante la opinión pública con una pasmosa tranquilidad, que le permite trasladar a los ciudadanos la idea de que los equivocados siempre son los otros. Sin embargo, la magia y los budús no tienen recorrido eterno. Bueno sería, en fin, que el Gobierno se diera un baño de realidad y que el presidente tuviera la cintura suficiente para hacer de esta realidad su discurso.
Tras cuatro años de gloria, el PSOE y el Gobierno se tienen que preparar para asumir y bandear los rigores del poder.
Un apunte final: ¿No resulta sorprendente que durante dos semanas la voz del Gobierno se haya escuchado desde el otro lado del Atlántico? María Teresa Fernández de la Vega ha demostrado una vez más que es el único "todoterreno" de este Gobierno.
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