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españa 5
HungríaSzecsi, Tamas Varga, Kasas (1), Gergely Kiss (1), Benedek (2), Biros, Molnar -equipo inicial-, Madaras, Denes Varga (2), Hosnyanszky, Daniel Varga y Gabor Kis (2).
EspañaAguilar; Martín, Ricardo Perrone, Molina (2), Minguell (1), Vallés, Felipe Perrone (1) -equipo inicial-, Mario García, Gallego, Piralkov, Iván Pérez (1) y Javier Garcías.
ÁrbitrosMihajlo Ciric (SRB) y Aaron Chaney (USA). Excluido tres veces Gallego.
Parciales2-3; 4-2; 0-0; 2-0.
IncidenciasPartido de la tercera jornada del torneo masculino de waterpolo disputado en el Yingdong Natatorium ante unos 2.000 espectadores, buena parte de ellos seguidores húngaros.
EFE, Pekín
Hungría ejerció de campeona olímpica, ofreció una demostración de potencial y con una defensa muy agresiva y eficaz frenó la andadura de la selección española de waterpolo en los Juegos de Pekín, a la que endosó su primera derrota del torneo, aunque entraba en los cálculos y no le merma sus opciones de seguir en la pelea.
España tenía mucho que ganar y poco que perder tras sus triunfos contra Canadá y Australia. Hungría, clara aspirante a su tercer título olímpico consecutivo, llegaba más necesitada porque su objetivo es amarrar el primer puesto del grupo A y el empate ante Montenegro no le permite tener ningún fallo.
Por ello, el técnico Denes Kemeny utilizó todos sus argumentos y máxima tensión, y es que España estuvo a punto de dejar a Hungría fuera de la final del pasado Mundial de Melbourne. No quería más sustos inoportunos.
El cuadro de Rafa Aguilar volvió a tener un inicio magnífico, como en los dos encuentros precedentes, merced a una buena defensa y a dos tantos de Guillermo Molina. Fue, no obstante, un espejismo, porque a partir de ahí España tuvo un día absolutamente negro en ataque.
Aunque el cañonero Tibor Benedek compareció con un misil colocado ante un gran Iñaki Aguilar, Iván Pérez permitió que España mantuviera la iniciativa (1-3), pero el partido ya era otro.
Hungría afinó en defensa, obligó a jugar muy alejado al perímetro hispano y la circulación de balón careció del dinamismo necesario para inquietar a Zoltan Szecsi. Los lanzadores no aparecían y cada posesión se convertía incluso en una pesadilla por la falta de recursos. Afortunadamente Iñaki Aguilar estuvo pletórico en la portería y frenó el bombardeo con solvencia. Su labor le permitió a España no entregar el partido, con lo que tras llegarse al descanso con 6-5 para los magiares consiguió que en el tercer parcial nadie marcara y al menos se siguiera con vida con el último periodo por delante.
Fue entonces cuando los húngaros ejercieron de campeones, cuando sentenciaron por fortaleza defensiva y pegada en ataque.
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