EFE, Pekín
Como un vendaval, Rafael Nadal pasó por encima del austríaco Jurgen Melzer, un tenista de media fila, muy distante del escenario por donde se mueve el español (6-0 y 6-4), que luchará por las medallas olímpicas ante el serbio Novak Djokovic, la última raqueta que le ganó.
A una hora intempestiva, en plena madrugada a causa de la lluvia que mantuvo en vilo el trayecto de la quinta sesión del torneo, el español puso orden en la pista principal del Centro Olímpico de Tenis, que previamente enterró las aspiraciones de otros favoritos: el suizo Roger Federer y la estadounidense Venus Williams.
El tenis alocado de Melzer fue aplacado sin sobresaltos por el próximo número uno del mundo. Lo mejor del vienés pertenece a su pasado. Cuando en época juvenil se erigió como campeón de Wimbledon.
Poco quedó de aquellos días en cuanto el centroeuropeo pasó al campo profesional. Malparado de casi todas las finales que afronta, sobrevive con el único título de Bucarest, hace ahora dos años. Escaso bagaje entre el creciente recorrido que aglutina el balear, que será coronado el próximo lunes nuevo dueño del circuito.
El excelso momento de Nadal convirtió en un trámite el compromiso. En menos de media hora cerró el primer parcial, después de aplacar en un par de veces los ímpetus de un jugador osado en la red, muy errático. Tal vez por culpa del impacto que proyecta el español.
Fuera del partido, Melzer arriesgó en el segundo set, que afrontó desequilibrado después de ceder, otra vez, su saque. La tregua del español perduró hasta el noveno juego. Nadal rompió el saque y cerró el partido.
Virginia Ruano y Anabel Medina también caminan firmes hacia el podio del torneo de dobles femenino, tras remontar la ventaja que habían adquirido las australianas Samantha Stosur y Rennae Stubbs (4-6, 6-4 y 6-4) y alcanzar la segunda ronda, que disputarán contra Davenport y Liezel Huber.
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