españa 72
alemania 59
España(12+27+20+13): López (3), Berni Rodríguez (-), Rudy Fernández (3), Felipe Reyes (2), Pau Gasol (13) -inicial-, Navarro (2), Ricky Rubio (7), Calderón (15), Marc Gasol (7), Mumbrú (14) y Garbajosa (6).
Alemania(15+21+12+11): Hamann (15), Greene (9), Wysocki (2), Nowitzki (11), Kaman (8) -inicial- Schultze (2), Garrett (2), Roller (3), Femerling (2), Jagla (5) y Ohlbrecht (-).
ÁrbitrosFacchini (ITA), Butler (AUS) y Avanessian (IRI). Señalaron técnica a Wysocki (31'). Excluyeron por personales a Schultze.
IncidenciasPartido disputado en el pabellón Wukesong ante unos 11.000 espectadores.
COLPISA, Pekín
La nave española tiene problemas de arranque, pero ayer superó la primera boya de su periplo hacia el oro olímpico: derrotó a Alemania y ya está en los cuartos de final.
En su tercer partido en estos Juegos, España no sufrió, pero renqueó al inició y dio una mala imagen durante el primer tiempo, como en los dos encuentros anteriores. Frente a la armada teutona pudo ser por el madrugón, ya que los españoles tuvieron que levantarse a las cinco y media de la mañana, hora local, y tardaron demasiado en desperezarse, pero lo cierto es que casi tiraron los dos primeros cuartos. Por suerte, tras el descanso el buque desplegó velamen, y así no hay enemigo que resista su abordaje. De nuevo fue Ricky Rubio el revulsivo. El chaval agobia sin pausa a los rivales con su defensa, sus robos, su ritmo y la velocidad y alegría que contagia a sus compañeros.
España ofrece dudas y no deslumbra, pero tiene capacidad y jugadores suficientes para despegar cuando se lo propone. Ante Alemania también fue el día de Álex Mumbrú, un secundario que se vació en defensa y destrozó a los germanos con su tiro exterior.
También José Manuel Calderón y Jorge Garbajosa han cogido confianza, mientras que Pau Gasol apareció cuando se le reclamó, aunque no tuvo necesidad de exhibirse frente a un débil Dirk Nowitzki, al que el catalán tiene comida la moral en los enfrentamientos entre ambas selecciones.
Con todo, España no funcionó hasta que apareció por cubierta Ricky, que provocó la primera remontada en el segundo cuarto y acabó por romper el encuentro en el tercero. Se agotan los calificativos para el joven base del Joventut, cuyo espíritu descarado llena la pista y obliga a un esfuerzo mental extra a los contrarios.
Aíto tuvo que recurrir a él cuando la selección estaba a merced del acierto de Alemania (22-14). España, descentrada, no conseguía un lanzamiento decente y fallaba uno tras otro cuanto tiro libre (7 de 14 casi al final del segundo periodo) o triple (2 de 9) intentaba. Anuladas las armas alemanas, Nowitzki y Kaman, la selección no carburaba y encalló. Pero salió Ricky a pista, el equipo recordó que una de las cosas que hay que hacer en una cancha de baloncesto es defender y Gasol hizo de Gasol en ataque, con lo que España logró meterse en el partido hasta ponerse por vez primera arriba en el marcador en los segundos previos al descanso.
Aún jugando mal se fue España a los vestuarios con ventaja numérica y psicológica.
Si España está entonada, si se centra en defensa (las zonas de Aíto dieron resultado), si le funciona la muñeca (por fin Garbajosa metió dos triples) y si Ricky roba balones, penetra en zona enemiga y encesta o saca personales (cinco puntos seguidos), el equipo es capaz de todo en un par de minutos. Así llegó la máxima diferencia (39-55) en el arranque del tercer cuarto, lo mejor que se ha visto de España en Pekín. Y sin necesitar a Gasol en la pintura ni obligarle a jugar más de 25 minutos. Se bastó Mumbrú, que jugó casi media hora y estuvo enorme, no sólo por su lanzamiento exterior.
Conseguida la remontada, España dejó de remar. Suerte que Alemania falló cuando se acercó a sólo nueve puntos en el último cuarto, en parte porque los españoles apretaron en defensa y ya habían entrado en dinámica ganadora.
El quinteto que dio el mejor resultado fue el formado por Ricky, Rudy, Mumbrú, Garbajosa y Gasol, el de los grandes minutos, aunque en las rotaciones entraron otros que también aportaron lo suyo. La otra cara de la moneda son los jugadores que todavía no están, como Raúl López y Navarro, acaso perjudicados por los problemas físicos que tuvieron en la preparación.
En aquella fase, la nave que dirige Aíto convenció. Ahora, en plena competición, resurgen las zozobras que ya sacudieron el barco cuando Pepu Hernández lo capitaneaba en el Eurobasket.
Toca ajustar los cabos, porque la competición entra en los cruces y ya no habrá una segunda oportunidad, aunque antes, mañana, el rival será Estados Unidos con el primer puesto del grupo en juego.
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