La edad primera
Cuando recuerdo la piedad sincera
con que la edad primera entraba en
nuestras viejas catedrales.
Donde postrada ante la cruz de hinojo
alzaba a Dios mis ojos.
Soñando las venturas celestiales.
Hoy que mi frente atónita golpeo
y con febril deseo
busco los restos de mi fe perdida
por hallarla radiante y bella
como en la edad aquella
¡Desgraciada de mí diera la vida!
Adriana de Arroyo Xuárez de la Guardia
Loor al Teide
Fogoso volcán de longeva edad,
colosal estatua con pies en el mar,
faro de mi tierra, ansiado objetivo
que muchas personas quieren alcanzar.
¡Oh, Teide gigante!, galán de las islas,
corazón ardiente, blancura de faz,
cuando en el invierno te cubre la nieve,
pareces un dios en su majestad.
Luego en el verano te quedas desnudo
y el tórrido sol te quema la piel,
como veraneante moreno y apuesto,
que exhibe orgulloso su cuerpo de rey.
Y aunque algunas veces rujas y destruyas,
y aunque otras veces arrojes tu hiel,
la gente te admira y te magnifica,
pues eres tan alto y eres tan fiel...
A. Velázquez
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