Siguen los abusos del SCS
El pasado 20-07 me publicaron una carta en la que denunciaba que estaba cerrada la agenda en Dermatología, en un claro intento de engañar a los contribuyentes y hacer decrecer las listas de espera, en una burda maniobra, que no engaña a nadie. Casualmente, el 25-7 en este periódico, en su página 25, y firmado por L.C., aparece un artículo que no sólo viene a corroborar mi carta, sino que, además, amplía mi denuncia informando de que la misma maniobra la han hecho en las especialidades de Digestivo y Ginecología. Me abstengo de calificar estos hechos, por respeto al buen gusto y a mis posibles lectores. El otro día y en una cadena de TV local, oí al Sr. Paulino Rivero decir que las listas de espera habían disminuido. Mire Vd., Sr. presidente, no hable con los datos que le proporcionen sus asesores, pues me da la impresión de que, al igual que el pueblo, a Vd. lo están engañando. Vaya Vd. personalmente, o envíe a algún familiar, amigo o colaborador de confianza, vaya Vd., repito, a los mostradores de los centros de salud y podrá comprobar cómo estamos. Yo, en un intento de ayudarle, le voy a contar mi pequeña odisea de una forma breve. No puedo precisar la fecha, pero es reciente. Acudí a mi médica de cabecera por un problema de mareos, y tras observarme me recetó un tratamiento, haciendo especial hincapié en que volviese a los quince días para poder seguir la evolución del problema. Volví y no estaba la titular, recibiéndome un sustituto. Vuelta a contarle el rollo y me hace una pequeña variación en el tratamiento, y que vuelva al mes; vuelvo al mes y ni está la titular ni el sustituto. Me mira el sustituto del sustituto, otra variación del tratamiento, y que vuelva al mes. Para no cansar, el día 24 acudí por quinta vez, repito, quinta vez, y me recibió el quinto médico. Es una norma que lo correcto en medicina es que el mismo colegiado lleve el proceso de salud, norma esta perfectamente lógica. Admito que los galenos tengan sus vacaciones, padezcan enfermedades, asistan a cursos, que tengan problemas familiares... en fin, admito un montón de causas, pero lo que no puedo admitir es que, en una misma consulta, a un paciente y por el mismo problema lo vean cinco diferentes colegiados. Esto, insisto, no sucede ni en los países del África negra.
En mi modesta opinión, hay varias soluciones. Una de ellas es echar a gorrazos a los actuales directivos del tema o devolver las competencias a Madrid, porque para realizar una función hay que tener tres cualidades que son: saber, querer y poder, y a Vds. les faltan algunas. O, Vd. D. Paulino, arregla el tema o en las próximas elecciones nosotros, los canarios, procuraremos botarle, así con b, y no con v, o sea, procuraremos botarles fuera del Gobierno.
Alfonso Hernández Suárez
El incendio de El Chorrillo
Hemos vivido una triste noche de sirenas, llamaradas y densas columnas de humo. Son las 11 de la mañana del sábado y, después de más de doce horas de incendio, aún siguen desviviéndose los bomberos y las brigadas antiincendios en sofocarlo. Toda una noche de duro trabajo digno de reconocimiento hacia esas personas que no han parado en intentar acabar con esta particular llama, cualquier cosa menos olímpica, que también comenzó, pero para mala suerte, el 08-08-08, como la de Pekín.
Mi reflexión es la siguiente: siempre se comenta en los medios que "los bomberos trabajan en estos momentos para sofocar el incendio cuanto antes". Señores, por mucho esfuerzo que se ponga, como no se empleen otros medios bien distintos en estos casos, el esfuerzo sobrehumano hecho y nada es lo mismo. ¿Cómo es posible, señor, que en el siglo XXI en que vivimos haya tecnología para ir a Marte, pero no hayan inventado unos recursos que puedan aportar agua con una cantidad y rapidez igual o incluso superior a la velocidad con que el incendio quema las cosas?
Anoche veíamos en directo cientos de personas con verdadera impotencia, observando cómo ese monstruo avanzaba devastando una nave tras otra, y unos diminutos chorritos de agua (diminutos en comparación con las dimensiones de la catástrofe) parecían apenas hacer cosquillas al gran rey fuego. Paradojas del destino, parecían ínfimos chorrillos, teniendo en cuenta que esa zona casualmente se denomina El Chorrillo. Dicho sea de paso, hoy amanecen casas, coches, azoteas, balcones y calles plagados de cenizas y nos toca limpiar hasta el último rincón.
En definitiva, que pasan años y años y lamentablemente no se desarrollan equipos y sistemas que realmente aporten agua con un caudal que no sea un juego de niños en comparación con la velocidad con que el fuego quema todo lo que se encuentra a su paso.
Toca reflexionar.
Tiosan
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