JAMÁS en la prehistoria y en la historia de Canarias, incluidos los Menceyatos guanches, se ha dado en el Archipiélago -y creo yo que en el mundo entero- un caso semejante al que se está dando ahora. Es un caso de política-ficción, desconocido hasta nuestros días, el que se está produciendo en estos momentos.
Empecemos por el origen del fenómeno. En vísperas de las elecciones generales que dieron lugar a la legislatura anterior, en el correspondiente congreso resultó elegido secretario general del Partido Socialista y, por tanto, candidato a la Presidencia del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quien se rodeó de varios afiliados para formar su Gobierno. Uno de sus más fieles partidarios, que lo había ayudado mucho en la campaña electoral, era el destacado militante de Las Palmas Juan Fernando López Aguilar. López Aguilar, que era profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Las Palmas, es poco conocido en Canarias como personalidad política y Zapatero lo nombró ministro de Justicia de su primer Gobierno. Al parecer, no satisfizo al presidente la gestión de López Aguilar en Justicia, lo relevó y, como "premio de consolación", lo mandó como candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones autonómicas de Canarias, en las que no logró su objetivo.
Otro "premio de consolación" fue la Secretaría General del PSOE en Canarias, donde empezó a actuar, pero, cosa rara, además de la oposición de Coalición Canaria y del Partido Popular, que gobiernan en la Comunidad, se formó en su contra una oposición en el propio Partido Socialista que proclamó -y sentó un precedente- el presidente del PSOE en Canarias, Jerónimo Saavedra, quien celebró un almuerzo en el Casino de La Laguna, para pedir la colaboración de los socialistas de Tenerife y, acto seguido, los medios informativos dan cuenta de que los partidarios de López Aguilar proclaman que se queda y actuarán al efecto, a la vez que se unen para llamar "golpistas" a los críticos. El problema lo tendrá que resolver ahora el propio Rodríguez Zapatero y parece que la solución no va a ser fácil. Y se espera que comenzará una etapa a partir de ahora que, conocidos los protagonistas, seguirá dando sorpresas.
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