ÁLVARO MORALES, El Tanque
No ha sido ni, lamentablemente, será el último conato o pequeño incendio en la comarca del Norte en lo que va de verano, aunque sí saltó la alarma más que en ocasiones anteriores por la cercanía de viviendas. Unas llamas presuntamente intencionadas acabaron ayer con unas dos hectáreas de monte bajo y matorrales (brezos, helechos, zarzas...) en la zona conocida como Lo de Lucas, en el barrio de Ruigómez, en El Tanque. La rápida acción de las Brigadas Forestales y los helicópteros desplazados dejó en simple susto lo que, en los primeros minutos, algunos temieron que se extendiera hacia el Sur, reviviéndose las tristes escenas de finales de julio de 2007, cuando el último gran incendio en Tenerife arrasó buena parte de los montes desde Los Realejos a Guía de Isora, también de forma intencionada.
El alcalde de El Tanque, Faustino Alegría, participó en las labores de extinción y, en un primer momento, temió que las llamas se extendieran hacia el Sur y llegaran a las viviendas más cercanas. Los dueños y habitantes de estas casas también temieron lo mismo, según relataron algunos a EL DÍA, si bien en ningún momento tuvieron que ser desalojados, lo que fue aprovechado por algunos para regar sus paredes para minimizar los posibles efectos del fuego. Según Alegría, algunos de estos residentes sospechan de un vehículo que se fue de la zona poco antes de que se vislumbrara el humo y las llamas. El alcalde calculó al principio unas 10 hectáreas quemadas, pero la Policía Local redujo luego la cifra a dos. El fuego comenzó sobre las tres de la tarde y a las cinco ya estaba totalmente controlado y extinguido. Afectó a diversos bancales en una zona plantada de cereal y millo, si bien la parte quemada se encontraba abandonada.
Este incendio se suma al conato vivido hace días en La Guancha, también sofocado con relativa rapidez por los medios especializados.
El consejero insular de Medio Ambiente, Wladimiro Rodríguez, advertía el pasado jueves de los riesgos siempre existentes en verano, aunque resaltaba la labor de las Brifor. Eso sí, afirmaba que, aunque hasta ahora se había sofocado diversos conatos, no siempre se iba a tener tan buenos resultados por varios factores. En su opinión, la creciente desaparición de tierras cultivadas en las cercanías al monte y en la medianía es una de las claves de estos riesgos, más allá de los medios de extinción.
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