EFE, Lima
Perú se reconcilia con su gloria nacional, el escritor Mario Vargas Llosa, al que ha dedicado una semana de emotivos homenajes en los que el escritor ha podido palpar su popularidad y el cariño de los limeños.
Ya nadie quiere recordar la época en que el escritor, derrotado por Alberto Fujimori en las elecciones de 1990, rompió con su patria, se impuso una especie de exilio y estuvo diez años sin pisar el Perú. Su petición de nacionalidad española en 1993 escoció mucho en este país en aquel momento, pero hoy, quince años después de aquello y con un Fujimori entre rejas, Vargas Llosa sí que puede sentirse profeta en su tierra.
Ha sido tal la cantidad y la calidad de los homenajes recibidos en esta intensa semana, que Mario Vargas Llosa, abrumado por tanto reconocimiento, quiso dejar clara una cosa: que aún no está muerto. "Uno puede recibir muchos reconocimientos, pero nada llega tan hondo como el que recibe de su propia gente, de su país", dijo Vargas Llosa.
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