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Democracia sin corbata

La original "cravette" francesa ha suscitado cierto debate en los últimos tiempos en la clase política. Tras la idea del ministro de Industria, Miguel Sebastián, de no llevarla para evitar una fuerte refrigeración de las oficinas públicas y contribuir al ahorro energético, los políticos canarios apoyan en su mayoría la iniciativa.
10/ago/08 01:47
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NAIMA PÉREZ, Tenerife

"Dicen los expertos que la sensación térmica que se tiene con corbata es dos grados superior a la real". Son las palabras de Faustino García Márquez, director de la Agencia Canaria de Lucha contra el Cambio Climático. Este arquitecto recuerda toda su vida sin corbata y aplaude la propuesta del ministro Sebastián. "El respeto a las personas no se mide con un trozo de tela", afirma. García Márquez sugiere algunas propuestas más relacionadas con el ahorro energético y la vestimenta. En primer lugar, propone facilitar el uso de ropa más ligera en verano para los políticos y representantes públicos; y en segundo término, cree indispensable romper con el "vicio de los arquitectos" de instalar aires acondicionados y apostar más por el uso de las corrientes de aire para refrescar el ambiente.

"Soy enemigo de las refrigeraciones artificiales, y más aún en una tierra con un clima tan benigno como ésta", comienza su análisis Santiago Pérez, diputado socialista, quien tampoco es muy amigo de la corbata. A este parlamentario se le ha visto, incluso, en algún ple-no de la Cámara sin esta prenda. "El protocolo debería adaptarse al sentido común; es bochornoso que se nos obligue a ir vestido como en otras latitudes", apunta Pérez, partidario de que las instituciones de las Islas acordaran este asunto que, además, favorece el uso racional de la energía.

Pero hay que buscar también opiniones entre los expertos. "Hay actos en que el uso de la corbata es imprescindible, como los consejos de gobierno, los plenos del Parlamento y otros actos institucionales", considera Ángel García, jefe de protocolo de Presidencia del Gobierno de Canarias. Este profesional afirma que "por llevar corbata no se va mejor vestido", pero añade que esta prenda "es un símbolo de etiqueta". Cuenta que el presidente canario, Paulino Rivero, "casi siempre la lleva, salvo en algunos actos de fin de semana y en otros de su partido".

Por su parte, el portavoz parlamentario de CC, José Miguel Barragán, recuerda que "esta idea la plantearon los japoneses hace cinco años". Apoya la propuesta de eliminar la corbata del vestuario masculino diario. "La democracia no tiene por qué llevar corbata", apunta. Sin embargo, añade que hay momentos en los que defiende su uso. "En los plenos del Parlamento hay que llevarla, porque representamos a los ciudadanos", afirma. Barragán retoma la propuesta de su compañera de grupo Belén Allende para que se instalen en el Parlamento sensores de presencia para que las luces y el aire acondicionado se apague cuando no hay nadie.

"Una auténtica chorrada", difiere el diputado del PP Miguel Cabrera, quien defiende el uso de esta prenda en la Cámara como símbolo de respeto al pueblo. La idea de eliminar la corbata como fórmula de ahorro energético "produce risa", insiste el parlamentario del PP, quien apunta que el aire acondicionado en el Parlamento siempre está elevado, sea verano o invierno, porque es un edificio muy caluroso.

orígenes

Una prenda de un inicial uso bélico

La historia de la corbata se remonta a unos cuantos cientos de años. El origen más claro se data en 1.660, en la contienda entre el regimiento Croata y los Turcos. Este regimiento (parte del imperio Austro-Húngaro), en una de sus visitas a París en el que se presentaban como héroes ante su Majestad Luis XIV (conocido por su gusto por el buen vestir y los pañuelos), los oficiales llevaban al cuello unos pañuelos de colores.

Estos pañuelos de colores se cree provienen de los oradores Romanos. Se ponían en el cuello para calentar y cuidar sus cuerdas vocales. Tanto gustaron a Luis XIV que diseñó para el regimiento real un pañuelo con la insignia Real, y al que denominó Cravette, proveniente del vocablo Crabete, que significa Croata. Al regimiento se le conoció como el Royal Cravette.

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