EFE, Toledo
Seis personas fallecieron ayer tras el choque frontal entre dos vehículos en el kilómetro 25 de la carretera CM-401, entre las localidades de Polán y Gálvez.
Cinco de los seis fallecidos son de la misma familia: dos hermanas, la madre de ambas y dos hijos de una de las mujeres, que viajaban en el mismo coche. Mientras que la sexta víctima es el conductor del otro turismo implicado.
En un principio, uno de los pequeños, una niña de nueve años, resultó herida muy grave y fue trasladada al hospital Virgen de la Salud de Toledo, donde murió poco después.
La familia viajaba en un Seat Ibiza de color rojo y el otro vehículo es un Citroën C-4 blanco, perteneciente a la empresa Construcciones y Yesos Puebla de Toledo, cuyo conductor viajaba solo.
El alcalde de Gálvez, Manuel Fernández Lázaro-Carrasco, fue prácticamente testigo del incidente cuando se dirigía a su pueblo con sus dos hijos.
"Fue impresionante, había mucho humo en la carretera y al principio pensé que se trataba de un tractor, pero luego vi lo ocurrido y me quedé impresionado", manifestó Fernández, quien decretó dos días de luto oficial.
Los agentes que analizaron el accidente de tráfico barajan, como una de sus principales hipótesis, que el suceso se produjo por un adelantamiento antirreglamentario y por distracción.
El incidente se pudo producir, por una conjunción de elementos, ya que uno de los dos vehículos implicados invadió el carril izquierdo de forma antirreglamentaria pero lo hizo en una recta donde hay bastante visibilidad, por lo que el conductor pudo haberse distraído.
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