Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

SUPERCONFIDENCIAL ANDRÉS CHAVES

Cuarta entrega

9/ago/08 01:59
Compartir
Edición impresa .

1.- Esta es la cuarta entrega sobre el pejiguera, pero no me puedo sustraer a estas letras tras la llamada recibida de mis buenos amigos, el poeta Arturo Maccanti y el filólogo y catedrático Juan Manuel García Ramos . Los dos estaban muy divertidos con las andanzas del pejiguera, ese individuo asediador e implacable que te arruina las plácidas tardes laguneras o las ajetreadas mañanas de gestiones y conflictos. El pejiguera, que como hemos dicho florece en verano, se alimenta de su propia pesadez y hace sufrir a la humanidad doliente con tal crueldad que yo casi no salgo a la calle, porque me encuentro muchos y a cada momento. Hemos hablado de algunas de las variedades que existen, pero reconozco que a mí se me pegan todos. El otro día, un amigo y yo contratamos un coche con chofer para acudir a un entierro a Las Palmas. Ustedes no se imaginan al pejiguera canarión largándonos un rollo innecesario durante las más de dos horas que duró el trayecto en coche.

2.- Mi amigo y yo optamos por no entregarle ni un euro de propina, pero es que pretendía seguir dándonos la cuerada -un rollo infumable- hasta la misma puerta del avión de Binter que nos iba a trasladar a Tenerife. El pejiguera no tiene noción de que despierta rechazo a su alrededor. Y su extraña habilidad para no marcharse es famosa en el mundo entero. Sé de pejigueras que prolongan innecesariamente su estancia en los sitios (viviendas, visitas, duelos, cumpleaños), con una cara dura pasmosa. El godo no sabe lo que es un pejiguera, porque la Academia de la Lengua da a la palabra un significado que no tiene nada que ver con su verdadero sentido, ni con la acepción canaria de la cosa. Un amigo mío, Antonio Cabral , ha contratado a un pejiguera profesional, Fernando se llama, para que le espante a los demás. Así sólo sufre los ataques del suyo.

3.- Agradezco a Arturo el elogio que hizo de mí por describirle el trayecto de su Puerto amado, entre el Loro Parque y el Oro Negro, que es uno de mis circuitos nocturnos preferidos. Me lo sé de memoria, conozco a los pescadores, hablo con los viandantes y camino, que es de lo que se trata. A esa hora de la madrugada todavía me encuentro a algún pejiguera, pero llevo siempre conmigo dos cosas: una linterna de infrarrojos para cegarlo y un spray de pimienta para inmovilizarlo; así que ya lo saben: no se acerquen.

achaves@radioranilla.com

 

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: