ESTE PAÍS está ahí mismito. A la vuelta de la esquina. Detrás del Sahara Occidental y por debajo, asomándose por la costa occidental de África. Bastante más cerca que la Península Ibérica. A hora y media de vuelo, ocupa una extensión de más de un millón de kilómetros (más del doble de España o de Marruecos sin el Sahara), habitada sólo por un poco más de dos millones de personas. La mitad de su territorio está cubierto de dunas y en las llanuras del sur, al norte del río Senegal y en la franja semiselvática del corte inferior, al este del lago Rkiz, viven antílopes, leones o elefantes. Es la dualidad mauritana. Al norte, sequedad y desierto, tribus saharianas de aspecto y cultura árabe, camellos, jaimas. Al sur, poblaciones subsaharianas negras y tribales, poblados circulares, vegetación resistente. Su principal exportación es la pesca y la minería; su idioma, el árabe (aunque, como colonia francesa hasta 1960, sus clases altas chapurrean francés), su religión, casi al 100%, musulmana.
Es el carnet de identidad de un vecino pobre, escaso y con un bache comparativo, cultural y económico, que más bien es un socavón, tendiendo al cañón del Colorado. Algunos de sus comerciantes y políticos han venido y vienen por aquí, compran algunas cositas y se van, aunque su vínculo fundamental lo mantienen por muchas razones con su antigua metrópoli, Francia.
Hace unos días, el 6 de agosto, unidades militares dirigidas por distintos generales y oficiales del ejército -porque de eso sí hay a porrillo- dieron un golpe de Estado y destituyeron al primer presidente democrático -llevaban solo un año de democracia- desde su independencia en 1960.
Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdallahi (el presidente) se encuentra "desaparecido" y con todos los ministros detenidos, después de que, horas antes, este pobre jefe de Estado decidiera destituir al jefe de estado mayor, el general Mohamed El Ghazuani, y a otros militares. Qué iluso. Tú me echas, pues yo te quito. A ver, ¿quién manda más?
Francia, EEUU, España, Europa... han condenado inmediatamente el golpe, a pesar de que los militares han hecho público rápidamente que convocarán elecciones con cierta urgencia. Es un decir, para la galería y ya después se verá.
La realidad y el pueblo de estas islas (ojalá nos rodeara un entorno más competitivo) no tienen nada que ver con semejantes formas y maneras. A pesar de que las patas geográficas y raíces étnicas están en África, el bolsillo y la cabeza en Europa, y el corazón en América, los tejidos sociales se distancian más que con Rusia, por ejemplo, y nos parecemos tanto como un huevo a una castaña. Geográficamente estamos al lado, culturalmente muy lejos.
"Los agentes de la Guardia Presidencial vinieron a nuestra casa sobre las 9:20 h y se llevaron a mi padre", confirmó la hija de Abdallahi. El Ghazuani presidirá a partir de ahora un Consejo de Estado de cuatro generales, incluido el insigne, que manipulando y chuleando convocarán unos próximos comicios cuando les salga de dentro. Esto es lo que hay.
La economía canaria ha tratado y trata de incrustarse de "partner" en varios sectores, en los mercados de los diferentes países que ocupan la parte occidental del continente y, aunque las realidades de unos y otros son muy diferentes, no se encuentra aún el mínimo fundamento al esfuerzo desplegado. Primero, porque África subsahariana entera -incluida Sudáfrica- representa muy poquito (2%-4%) en el global del comercio mundial. Segundo, porque la mayoría está muy vinculada a sus anteriores potencias coloniales o a las nuevas influencias neocoloniales, a las que no les interesa el desarrollo gradual, con la participación más conveniente. La nuestra. Y tercero, porque el socavón cultural y social que podemos tantear como muestra en este episodio de golpe de Estado es tan enorme que no podremos salvarlo, diferencialmente, a sus proveedores actuales sin una decisión mundial al respecto sobre su desarrollo integral. Los franceses, los ingleses... subvencionan el transporte para sus exportaciones, con lo que exterminan la ventaja de localización, y las inercias, en forma de euros bien dirigidos, hacen el resto.
Es muy loable el empujón interior de acercamiento económico al continente, pero sin un decidido apoyo del Estado español y de Europa -hay que buscarlo- vinculando coberturas, préstamos, subvenciones y ayudas "diferenciales", dirigidas a favor de la plataforma canaria, cualquier inversión es un farol y hasta un despilfarro.
Resumiendo: los que se comen el pastel de su pobre y muy corrupta economía son los poderosos corrompedores centrales, y a estos no les interesa que Canarias se convierta en un competitivo "shopping center" del Oeste de África.
A esa salida hay que buscarle novias, si no, no es salida.
infburg@yahoo.es
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