Cuando uno se tropieza en la calle, día tras día, a una persona que lleva un libro, un periódico o una revista en la mano, sabe que está ante un empecinado lector. Lo que no quiere decir, ni mucho menos, que se trate de un lector que sabe seleccionar lo que lee. No es lo mismo leer a Calderón que a Verne... Corto la lista para decir que uno de estos lectores empedernidos se dirigió a mí hace unos días para decirme que en mi artículo 249 leyó una frase que a él se le antojaba incorrecta.
-Usted me dirá. Me deja un tanto...
-Quiero decir que la frase "el mundo va siempre hacia delante" no es correcta; creo que debió escribir usted "adelante" en lugar de "delante". Es cierto que se trata de dos adverbios de lugar; pero cada uno debe utilizarse según el momento.
No supe qué responder. Mi primera reacción fue la incertidumbre. Así que decidí quedarme mudo y dirigirme a casa para ver si en mi biblioteca encontraba un poco de luz. Y como me llevo bastante mejor con el Panhispánico que con el DRAE (no sean ustedes mal pensados; sólo hago referencia a la amplitud de sus exposiciones y explicaciones) me fui a ese Panhispánico al que considero un amigo fiel desde hace bastante tiempo. Y creo que me sigue siendo fiel porque lo que allí acerté a leer me quitó un peso de encima. Y es que obtengo la conclusión de que mi error (si lo hubo, que no estoy muy seguro) no parece tan grave porque hay situaciones y situaciones.
En la página 19 puedo leer, entre otros muchos detalles explicativos, estas palabras: "En el español de España sólo se emplea normalmente con verbos de movimiento, como corresponde a su etimología. "Sigamos adelante hasta encontrar un claro". Para reforzar la idea de movimiento, se usa a veces precedido de las preposiciones hacia o para: "Se inclinó vehementemente hacia adelante".
Hasta aquí voy perdiendo por puntos ante mi contradictor. Se ve con claridad el empleo del adverbio adelante en detrimento de delante, que fue el vocablo elegido por mí. Pero no me desanimé y seguí leyendo. Y como Dios no abandona al que cría, como me dijo un día sor Encarnación, me encuentro con unos clarificadores renglones que me llenan de satisfacción, hasta el punto de que me olvidé de mis temores iniciales. "En estos casos, es preferible el uso del adverbio delante (para delante, hacia delante) pues adelante ya lleva implícita en su forma la idea de movimiento".
Aunque en el diccionario se citan más casos y más ejemplos, como nada tienen que ver con el problema, decidí no seguir copiando. Pero ya habrá visto el lector que no iba yo desencaminado cuando escribí lo que escribí en mi artículo del pasado día 26 de julio, festividad de Santa Ana, patrona de mi pueblo.
Pero todos nos equivocamos. En el mismo artículo había yo escrito la palabra exalumno como ustedes la ven ahora, unidos y casi pegados con goma el prefijo y el nombre. Inma no se dio cuenta y envió el artículo al periódico. Al día siguiente, al encender la pantalla del ordenador, notó que aquello no le hacía mucha gracia y me llamó por teléfono. Me disgusté, claro está. ¿Y ahora que hacemos? Todo el mundo sabe que ex es un "prefijo autónomo que tiene un valor de adjetivo y que a diferencia de otros prefijos, se escribe separado de la palabra y sin guión intermedio". O sea, todo lo contrario de lo que yo había hecho y que Inma dejó escapar el primer día, aunque no el segundo.
-¿No te parece que podríamos llamar al periódico a ver si la cosa puede arreglarse?
Llamamos y todo se arregló. Así pudieron ver ustedes los dos vocablos, ex y alumnos, correctamente escritos tres días después.
Dos refranes para terminar:
Primero.- "El mejor escribano hace un borrón".
Segundo.- "Nunca es tarde si la dicha es buena".
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