El personaje del afilador ha estado presente, durante décadas, en las calles de las Islas. El sonido chirriante y agudo de su armónica, afilarmónica o flauta anunciaba su presencia y la posibilidad de afilar los cuchillos en aquella bicicleta con rodillo giratorio que soltaba chispas, poniendo los pelos de punta. Aún hoy en día y en la época de la tecnología, quedan algunos dignos supervivientes recordando que en muchas casas son, del tiempo pasado, un referente.
Si usted circula por la carretera, hacia Las Teresitas o San Andrés, a la altura de María Jiménez, por donde hay banderitas verdes, escuche bien, porque suena el mismo chirrido molesto. No es el astillero. Resulta que nadie ha explicado a los vecinos que el resto tarado de su tradicional playa de La Maretita o lo que queda de un glorioso pasado de mar está sentenciada y en el punto de mira de una salvaje apropiación portuaria inmediata.
Vamos a ser claros. Antes de las próximas elecciones, como máximo, quieren trasladar todos los "containers" que juegan a "monta la chica" -juego físico, de amontonamiento de resistencia- enfrente de Hacienda, hasta la explanada del Bufadero. Despejar el horizonte de esa zona de Santa Cruz, limpiando el paisaje del Auditorio y para que, desde Presidencia, D. Paulino, pueda mirar a Las Palmas.
Con sinceridad. Es el lugar elegido y donde se anunció que irían (ya los hay a cientos más pa'llá y más pa'cá) las pesadas y antiestéticas cajas de hierro. "Monta la chica en el Bufadero".
Es de dominio público y toda "la planificación" -que esa es otra- va dirigida a ello. Pero aunque así sea, nadie les avisó de que se cargarían la desembocadura de los tres caudalosos barrancos y la playa, con el peligro adosado de que la estructura portuaria sobre esa zona baja alcance más altura que los niveles naturales inferiores del triple barranco unificado, formándose una amplia vaguada que puede convertirse, en caso de lluvias intensas, en una verdadera trampa. No sé si hay que hacer un estudio de impacto, que debería existir ya. Con el permiso, me hago varias preguntas, que más que yo, alguien debería contestar a los "atacados vecinos" que luchan por su seguridad y la legitimidad merecida, de su miniespacio al océano.
¿Alguien puede explicarles que el plan de ubicación de "containers" está bien diseñado y que su miedo es infundado? ¿Mostrarles que hay una evacuación planificada de aguas canalizadas, conveniente y suficiente? ¿Alguien puede decirles a la cara que su playa va a quedar en esto y en esto, o en nada, o seguimos con el tararí que te vi de los cobardes y por las noches? ¿Ahora que se insiste en recuperar el litoral para la ciudad, será conveniente tapar completamente otra playa más? Aquí reproduzco un anuncio que se titula "Playa viva" y dice así: "Mantengamos nuestros recuerdos limpios, mantengamos nuestras playas vivas, que mis hijos las disfruten tanto como la he disfrutado yo". En el reportaje se puede ver un matrimonio joven con un niño pequeño, recordando los momentos de su infancia en esa playa ¿No habrá una forma de reservarles un trocito en el macroproyecto? ¿Por qué no se atreven con el Club Naútico o Paso Alto? ¿Valleseco no ha demostrado ya que un fisquito de sensibilidad no perjudica a nadie y mucho menos al puerto?
Contéstenle a ellos, por favor: lamaretita@hotmail.es
Resulta que Santa Cruz era un asentamiento marinero y portuario, que creó núcleos a lo largo del litoral sobre barrancos llenos de caletas y playas de fisonomías pedregosas, en muchos casos, con dunas de volcán escapando al mar. Planchas enteras de arena negra, cuando la marea estaba baja. Los santacruceros somos chicharreros, porque el mar era el fundamento de la urbe y de eso se comía. El definido litoral original, que los mayores recuerdan con nostalgia, nos lo hemos cargado en aras a un canal de entrada a la altura de los mejores del mundo. El puerto. Vale, si nadie dice que no. Es más, hay que ampliarlo en capacidad y calidad. He oído varias veces a excelentes conocedores y expertos capacitados en los fundamentos de nuestra mejor puerta estructural al mundo. Adelante. Está bien completar con cabeza fría un complejo portuario digno de la categoría que tienen las Islas Canarias. Nada que objetar, y si hubiera que reubicar, por ejemplo, la plaza de La Paz, se reubica en el barrio de La Victoria y punto. Eso sí, lo que haya que hacer, se dice a la carita.
En definitiva que si hay que ir se va, ahora ir por ir, tampoco. Es como hacer una nueva carretera por Icod de los Vinos. ¿Tiene que pasar justo por encima del drago? ¡Qué manía de diseñar a lo bestia las cosas y después decir que se está contra las cosas! ¿No habría una forma de respetar el ejemplar milenario? ¿No hay opción a respetar una playa?
El afilador merece más atención y la costa de la capital, también.
infburg@yahoo.es
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