COMO en Canarias se celebran, sin apenas anunciarlos, importantes congresos a los que se les da menos importancia que las Semanas de Cine Homosexual y de Lesbianas que organizan el Ayuntamiento y varios colectivos del Puerto de la Cruz que se dicen "culturales" y enseñan perversión a los espectadores, sin que rija la conocida prohibición "no apta para menores", nos enteramos de que en Punta del Hidalgo se ha desarrollado en estos días el II Congreso de Medicina y Salud Natural, al que han asistido 24 especialistas en medicina no convencional, con el apoyo del Cabildo Insular y el Ayuntamiento de La Laguna. La iniciativa se considera como un impulso para el turismo de salud en la zona, a fin de expandir esta clase de medicina. El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Tenerife para medicinas no convencionales, don Rodolfo de la Torre, dijo en la sesión de apertura de la asamblea que era partidario de incluir las terapias naturales en la sanidad pública. La alcaldesa de La Laguna, doña Ana Oramas, que asistió al acto, añadió que en Alemania, Suiza, Francia e Inglaterra estas terapias están dentro de la Seguridad Social hasta el punto de que los respectivos ciudadanos cuentan con un volante para acupuntura.
Conozco desde pequeño esta especie de medicina natural o de curanderos, que se practicaba mucho en mi pueblo, donde, durante años, sólo había un médico en San Sebastián, que era un tío mío, el cual, además de la Villa, tenía que atender pacientes de otros pueblos. También en Tenerife. Y precisamente en Santa Cruz trabajaban curanderos que se hicieron famosos, como Honorio, que vivía en El Toscal y acertaba en sus intervenciones, en especial en futbolistas deportistas y novatos como nosotros, que llegábamos a casa medio cojos o "averiados". Pero lo curanderos, que tenían, sin que ellos lo dijeran así, un verdadero "ojo clínico", suplían con esta habilidad innata los conocimientos que les faltaban. Creo yo que, con los curanderos de huesos y de golpes, los traumatólogos tenían poco trabajo, hasta que estas cosas se tomaron en serio cuando se producía una lesión de un futbolista conocido.
Había remedios para cosas distintas a los golpes, como dolores de cabeza, dolores de barriga, desmayos, fatigas, constipados y otras patologías que, aunque trataban de curarse con procedimientos caseros, precisaban medicina propiamente dicha. Algunos procedimientos eran rarísimos como curar la mordida de un perro con pelos quemados del mismo perro, y cosas algunas verdaderamente repugnantes, como agua donde se guisaban cucarachas para curar las pulmonías. Pero de eso sólo oí hablar. No vi a nadie empinarse un vaso de agua de cucarachas.
Pero, de los guanches para acá, en que no se habían inventado los médicos, ya había hechiceros y gente de esa que decía aplicar medios que curaban cosas, y los guanches, sin haberse inventado el jabón no uban precisamente oliendo a agua de colonia y descontando los que morían en las peleas, aquí teníamos a sus descendientes, que somos todos, como Hacienda, vivitos y coleando. Y a pesar de los que forman lista de espera y no llegan a tiempo a la operación, he ahí lo acertado de esta iniciativa de meter en la medicina los remedios caseros, que puede ser que algunos no curen, pero ¿y los que curan?
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