¿Qué he de hacer, Señor?
Qué he de hacer, Señor,
para que ese aire que respiro
me lo lleve a todas partes,
para que ese mar,
vestido de rayos
vuelva a mi regazo,
para que ese cielo,
borracho de azul
no se me escape,
para que esas rocas,
que en sombra merodean
sean la inquietud de tantos
años].
Contéstame, Señor,
por qué este Valle
sonríe siempre en flor
y en él no hay penas
que me embarguen,
por qué la luz
que a él se acerca
se hace interminable,
por qué, Señor,
será porque Tú estás
y he de gozarte.
Porque tengo confianza
en Ti, Señor,
estriba el por qué
de mis preguntas,
porque estés donde estés
llevas Amor,
y así va muriendo
mi penumbra,
al suplicar de Tu Casa
Redención,
al desterrar de sus confines
mi amargura.
Juan Antonio López de Vergara y Batista
A la Virgen del Carmen
Cuando paso por aquí
en mi recuerdo perdura
lo que has hecho por mí
¡curarme de mi locura!
que no es otra que quererte
como a mi Madre, Virgen Pura
me salvaste en el camino
me guiaste en la ruta
que mi corazón traspasado
por tu amor, ¡mi Virgencita!
y es que tu hijo bien amado
que en tus brazos me susurra
¡vente Tato a mis orillas...!
a suavizar tu dolor
que en el muelle tú te curas...
de tanto amar a la mar
que un marino parecías...
y mi destino cambiaste
y se colmó de dulzura
parabienes como éstos
no ocurren todos los días
pues me condujiste a un con
vento]
y salvaste así mi vida...
qué más puedo decirte
que alabarte ¡Virgencita!
Y a tu hijo querido
que salves a tus marinos
que aquí acuden todos los días
y que confiando en ti y en tu
Madre]
a la mar ellos se arriesgan
para que salves sus vidas.
Francisco Javier Perera
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD