RUTH FERNÁNDEZ, Tenerife
Desde siempre Canarias lleva consigo el lema de "las islas afortunadas", sin embargo ya hace tiempo que personas víctimas de la desesperación vienen a Canarias en busca de dicha fortuna, que, en este caso, no tiene otro nombre que dignidad y respeto a la vida.
El dicho hebreo "Todas y todos las mujeres y hombres del mundo buscan en el otro su condición de extranjero", fue la reseña que dio apertura a la exposición "En la otra orilla", abierta hasta el 11 de agosto en el Intercambiador de Santa Cruz, en una muestra promovida por Cruz Roja en colaboración con la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración.
El presidente autonómico de Cruz Roja, Alejo Trujillo, intervino ayer en el acto inaugural de la exposición, que consta de imágenes dispuestas en paneles que reflejan distintas facetas del drama procedente de las costas africanas.
En el curso de la apertura, Trujillo recalcó que "personas exhaustas llegan a nuestras costas con esperanzas a través de gente sin escrúpulos que se aprovecha de sus necesidades. Y Cruz Roja no los atiende por compasión, sino que respetamos el derecho a la vida".
Así, las costas isleñas ven su belleza salpicada por la más cruda realidad y se convierten en escenario de tristeza que recuerda que la desgracia y la injusticia no están a más de un trayecto en cayuco, con situaciones que evocan memorias olvidadas de travesías que ya sólo quedan palpables en los apellidos portugueses y sudamericanos que todavía son parte de muchos nombres, en familiares que continúan en la llamada Octava Isla o en cuentos que casi nadie ya escucha de abuelos que se resignan a callar.
Viaje en primera persona
El fenómeno de la inmigración ha traído consigo otra consecuencia en la sociedad que pone al descubierto la capacidad de sorpresa del ser humano, en la que, lejos de turbarse por lo impactante del recorrido de la miseria, demuestra que ya el desconcierto no tiene cabida y la falta de movilización ante la injusticia palpable en las informaciones e imágenes de los medios deja paso al hecho de habituarse al sufrimiento ajeno.
"Los medios de comunicación tratan estas noticias de forma muy fría, por eso la gente se acostumbra a verlo como si fuera una información cualquiera", afirma una de las voluntarias de Cruz Roja.
Asimismo, Antonio Batista, subdelegado del Gobierno en la provincia tinerfeña, declaró que "no existen problemas de inmigración, sino efectos. Los inconvenientes están precisamente en la otra orilla, y es ahí donde han de priorizarse las acciones".
La muestra trasciende las cifras y estadísticas para centrarse en los rigores de un viaje que aúna lo familiar con lo desconocido. De esta manera, el visitante se traslada en primera persona hacia "la otra orilla" a través de las imágenes.
Las etapas de esta odisea de los tiempos modernos vertebran una muestra con la que concluye la edición 2008 del festival MUMES y que ha sido exhibida ya en diferentes provincias españolas como Vitoria, Cáceres, Valencia y Cádiz. Tras su paso por Tenerife, continuará su recorrido en Fuerteventura y Las Palmas.
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