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SUPERCONFIDENCIAL ANDRÉS CHAVES

Don Luis Membiela

7/ago/08 01:36
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1.- He recibido una carta de cierta agencia benefactora. "Está usted en el RAI", me dice. Resulta que Telefónica se empeña en que yo le debo algo así como 600 euros y yo me empeño en que no es cierto. Le he intentado demostrar a Telefónica mi verdad, pero me estrello ante una máquina parlante que dice siempre lo mismo. Y, como consecuencia, estoy en la lista del RAI. Hete aquí que existen agencias, que florecen en épocas de crisis, que a cambio de módicas cantidades se ofrecen para sacarte del Registro de ceptaciones Impagadas. Llamo y la cuota es superior a lo que yo no le debo a Telefónica. ¿Qué hacer? Tiré por el camino de en medio: que le den por culo al RAI. Figurar en esa lista supone, hoy por hoy, un alto honor. Si ustedes la consultan verán la cantidad de personajes ilustres y empresas de personajes ilustres que se reflejan en ella.

2.- Una vez, como casi siempre ocurre con ese banco, pero hace ya muchos años, el Santander me presionó con vehemente insistencia para que pagara un crédito vencido. Era tanta la presión que escribí una carta al director general, amenazándolo con cambiar mis números rojos de banco. Aquello le debió hacer gracia al hombre porque me contestó, indicándome que para el banco era un placer darme facilidades para que cancelara mi deuda, como así ocurrió. En cierta ocasión, inspectores de Madrid que revisaban las cuentas de los acreedores del entonces Banco de Bilbao recriminaban a su director en La Laguna, don Paco del Castillo, la situación de cierto cliente moroso. "¿Y por qué este señor no paga, don Francisco?", preguntó el godo. Y el director canario respondió, rotundamente: "¿Por qué va a ser?: porque no tiene dinero". Toda una deliciosa obviedad.

3.- Yo me niego a hablar con máquinas parlantes, como las de Telefónica. No tengo defensa. La máquina siempre da la razón a su empresa. Por eso he aprendido a vivir con el RAI, lo mismo que me encantaría que un día me persiguiera el cobrador del frac. Lo invitaría a Los Limoneros, para que saciara su boca de pobre. Al fin y al cabo, esta es una vida de apariencias. Nadie podía imaginar que el chatarrero de Tres de Mayo pudiera amasar una inmensa fortuna y fuera por ahí en un coche de desguace. Está claro que en esto del dinero las cosas son muy controversiales. El que parece que tiene, no tiene; y el que parece que no tiene, tiene mucho. Una vez más, el mundo está mal repartido. Y de eso a mí no pueden culparme ustedes.

achaves@radioranilla.com

1.- Don Luis Membiela de Vidal, periodista/falangista que fue director de La Hoja del Lunes y presidente de la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife, no tenía sentido del humor. Era lo más parecido a Charlot, con el bigotito de la época pegado a la nariz; a veces calzaba botas de montar y lucía correajes y cartucheras. Cuando los periodistas de La Hoja le pedían aumento de sueldo, sacaba un pistolón y lo colocaba sobre la mesa de reuniones, en la sede de la Asociación. Don Luis manejaba aquello con mano férrea, los tenía a todos más derechos que una vela. Tras él, fuimos presidentes Pancho Ayala, Pancho Hernández y un servidor, que permaneció en el cargo algo así como trece o catorce años. Hernández estuvo siempre ligado a La Hoja del Lunes, que según el profesor Hernández-Rubio era el periódico más interesante del mundo porque no decía absolutamente nada. La Hoja servía para que los periodistas cobráramos unas perras por Navidad y recibiéramos unas suculentas cestas de productos comestibles variados. Cuando murió La Hoja morimos un poco todos.

2.- Creo que he contado alguna vez la muerte de don Luis. Se bañaba en Las Teresitas, llegó una ola, lo revolcó y se fue para el otro barrio porque nadie se percató de que se había tragado la dentadura postiza. Ni siquiera los sanitarios que le auxiliaron en la playa. A don Luis Membiela lo trajo a Tenerife el obispo fray Albino . Quien mejor ha glosado la figura de don Luis, sin conocerlo, ha sido mi buen amigo el profesor Eduardo Acosta Méndez , experto en la vida y en la obra del Diógenes Cínico . Se sabe de memoria todos los tics del periodista fallecido.

3.- No me pregunten el porqué de haberme acordado precisamente hoy de don Luis Membiela de Vidal. Hay veces en que uno hace cosas raras porque su nombre y su historia no venían a cuento. Será que agosto le calienta a uno la imaginación y le pone delante de la mente a algunos personajes curiosos que fueron algo en el periodismo tinerfeño. Membiela fue un tipo raro, pero tenía su punto el hombre. Ordenado, metódico y fascista, le cabe el mérito de haber sostenido durante años al mejor periódico del mundo (porque no decía nada): La Hoja, a cuya memoria también dedico este artículo veraniego de agosto.

achaves@radioranilla.com

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