ABRIR CUALQUIER medio de difusión nos lleva a enfrentarnos con catástrofes, crímenes, robos, malos tratos, paro, hambre, inundaciones? La conclusión a la que podemos llegar es que la mala noticia vende, consigue audiencia, gana clientes. Por el contrario parece ser que la buena noticia no capta clientes. Y así nos va.
Viendo el panorama mundial, el que nos presentan los medios informativos, se justifica el que nuestra sociedad esté viviendo una especie de maldición, un "comamos y bebamos que mañana moriremos". Recuerdo aquel amigo que decía que hoy es noticia la del dueño que mordió la oreja de su perro, y no lo es la de millones de dueños que cuidan amorosamente a su mascota.
Es noticia la madre o padre que maltrata a su hijo, pero no la de millones de madres y padres que se vuelcan en amar y sacar adelante a sus familias. Son noticia las separaciones matrimoniales, pero no la de millones de matrimonios que siguen amándose, pese a las dificultades que encontramos en nuestra diaria convivencia. Son noticia las orgías de los ricos famosos, pero no la de las numerosas personas que entregan generosamente sus vidas curando y enseñando a la multitud de marginados existente en nuestro mundo.
Y alguien dirá que salen buenas noticias en los medios informativos, en las revistas del corazón, etc. Y es verdad, pero también lo es el que la verdad a medias es la peor de las mentiras. Apenas salen buenas noticias, y las pocas que salen, en el último rincón o en horas de escasa audiencia.
Si el tiempo que se dedica, por ejemplo, a darnos noticias sobre fútbol, lo dedicáramos a conocer las necesidades y miserias de millones de seres humanos, seríamos más generosos y el mundo sería un mundo mejor.
La crisis actual, originada por la carestía del petróleo, está ocasionando graves situaciones en muchos países, pero ese desmedido afán por ganar dinero puede originar el que de una vez por todas se abra la época de energías renovables, limpias, a las que pueden acceder todos los países. Pero como aquí se juega con inmensas fortunas, dichas energías están frenadas por los ricos en petróleo.
Pienso, y es una buena noticia, que esta situación de crisis traerá como consecuencia el que esté naciendo con fuerzas imparables el tiempo de las energías limpias y renovables, a las que tendrán acceso todas las naciones. Una época que requerirá su tiempo, pero que posibilitará un mejor vivir por todos los pueblos.
Miremos el futuro con esperanza, aportando cada uno esa ración de generosidad que millones de personas nos están demandando.
Y no vale decir "ante tanta necesidad, ¿yo que puedo hacer?" Aporta lo poco o mucho que puedas, lo que en conciencia te corresponde.
Recuerda que millones de "pequeños" granos son los que forman una hermosa playa. Pon el tuyo.
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