EFE, Lima
Una mujer de nacionalidad peruana ha denunciado en las últimas horas que las monjas del monasterio de Santa Rosa de Lima son las autoras del secuestro de su hija de 18 años, bailarina folclórica, y que la mantienen retenida para que profese como religiosa, según publica ayer el diario La República.
Esther García, madre de Diana Montes, exigió en las puertas del edificio religioso de Santa Rosa, ubicado en el centro histórico de la capital peruana, la liberación de su hija encerrada allí "contra su voluntad" desde el pasado 5 de julio. Según La República, esta versión de la madre fue defendida también por compañeras de la joven, quienes declararon a los medios que ese día acompañaron a Diana al convento para indagar sobre la vida en el interior del claustro cuando una monja la metió en un cuarto y nunca más la volvieron a ver.
Un retraso mental
En declaraciones al diario Perú 21, la madre de Diana denunció además que su hija padece retraso mental y que eso le habría impedido reaccionar. Sin embargo, en un diálogo con La República, la joven dijo que está en el convento por su propia voluntad y lamentó que su madre no entienda la decisión que tomó.
Los allegados de la joven, por su parte, denunciaron también las presiones a las que Diana fue sometida por parte de las religiosas de la congregación de Santa Rosa, quienes "la llamaban por teléfono a altas horas y la exigían que no se vistiera como mujer y que no bailara para que no ofendiera a Jesús", repitieron a los profesionales de los medios de comunicación peruanos.
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