J. RUIZ, Barlovento
En el área deportiva del Tenerife se esmeran para que nada falle en la concentración que está realizando el equipo en Barlovento. Desde el delegado y los utilleros a los entrenadores, pasando por los futbolistas y también por los integrantes del cuadro médico, que, sin duda, desempeñan una labor crucial en la que nada se improvisa.
Al frente del equipo sanitario está Juan José Valencia, el jefe del área y principal responsable del cuidado de los deportistas en la estancia del Tenerife en La Palma, ya que el otro médico del club, Roberto Medina, no viajó en esta ocasión con la plantilla. Sí lo hicieron los dos fisioterapeutas, José Cristóbal Rodríguez y Ricardo Dorta, y el nuevo readaptador físico, Adrián Gutiérrez.
En estos días, todos luchan contra la amenaza de las tan temidas lesiones, aunque saben que en la fase inicial de la pretemporada es casi imposible impedir que los jugadores sufran ampollas en los pies, típicas en esta época por el calor y la utilización de las botas. La sobrecarga muscular es otra de las dolencias habituales en cada comienzo de curso. Para combatirlas, cuentan con una enfermería habilitada en una de las habitaciones del hotel de concentración. Ahí atienden a los futbolistas y disponen de un "stock" de farmacia compuesto, entre otros productos, por analgésicos, antiinflamatorios, complejos vitamínicos, colirios... También utilizan instrumentos como un aparato de ultrasonidos y dos camillas donde dan masajes después de cada sesión.
Pero la labor de los médicos no se limita al tratamiento y la prevención de las lesiones. También se encargan de otros detalles importantes de una convivencia de estas características. Es el caso de la alimentación. La elección del menú diario es cosa suya. En general, solicitan a los cocineros la preparación de platos ricos en hidratos de carbono y proteínas y, lógicamente, carentes de grasas. Por lo tanto, los almuerzos y los desayunos suelen consistir en tres platos principales: una ensalada, pasta o legumbres y carne o pescado. Para su elaboración se escogen productos de temporada y, a ser posible, propios del lugar.
La rutina para estos profesionales comienza muy temprano, con el control del peso y las constantes vitales de los jugadores antes de la hora del desayuno, en la que se consumen, principalmente, frutas, zumos, derivados lácteos y alimentos que contengan hidratos de carbono. Igualmente, cada futbolista ingiere su dosis de antioxidantes, vitaminas y magnesio.
En definitiva, aseguran que en las convivencias estivales el trabajo es más intenso que de costumbre, ya que los horarios son más ajustados, se desarrollan sesiones dobles casi siempre, hay partidos amistosos y una dieta que cumplir.
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