Antoñito: "El Malacasa"
(Dedicado a Antonio Lechado)
Érase que se era una
vez un tal Antoñito,
conocido por sobrenombre:
"Malacasa".
¡Uf! eso suena a nombre de Plaga.
Presumía de mirada,
espantaba las moscas
donde quiera que se hallaran.
Se las daba de pintor:
¡Jo! Una vez le dio por
pintar un león.
¡Qué follón!
El león se sintió muy
ofendido y se salió
por haber sido traído
a un Mundo inestable
y en muchas partes un
tanto conflictivo.
Total, que el León se
salió del lienzo, dio
un salto tremendo y
entre sus muslos dio
tan fuerte dentellada
arrancándole uno de
sus huevos peludos
dejando el otro malparado.
Antoñito "Malacasa"
salió dando cacaridos
y puso pies en polvorosa
atravesando Valles, Colinas y Ríos.
Total que Antoñito, llamado
el "Malacasa", se quedó quebrado
y caminaba como Natanael,
el hijo de Emanuel, primo
de Wenceslao, que como el
Cangrejo, en vez de caminar
derecho lo hacía de lado.
Antoñito "Malacasa" era un
"derechoso" de mucho cuidado
una vez discutió con un
"izquierdoso" siendo tanto
la tensión que las venas
del cuello se le hincharon
y el botón de su camisa se
saltó y le dio en un ojo a
un tío, que detrás de un seto
con el cinto al cuello estaba
"flipando".
-Amable lector de este
prestigioso diario: Usted
de qué se ríe.
-¿Yo? -contestó el interpelado-
no hago comentarios.
-No sé estará riendo de lo que
estoy pensando?...
¿ZOON!...¡ZOON!
-¿Qué es eso?-preguntó un arriero.
-Es el viento que ha quedado
atrás, de un tío que está
corriendo- objetó su amigo
y compañero.
-¿Y por qué?- volvió a
preguntar el primero.
-Pues nada. Se siente
perseguido por un león,
que él mismo pintó hace
ya algún tiempo.
-¿Un león? Qué me dice, mi
estimado amigo Anacleto.
-Sí, un león que daba miedo
verlo. Si usted supiera, mi
querido amigo Ernesto.
-Vamos a ver si yo lo
entiendo. Un hombre pinta
un león y se pone a correr
como una exhalación. No lo entiendo.
-Lo entendería mejor -aclaró
el llamado Ernesto- si me
explicara con más precisión
esta historia o este cuento.
-Verá, hay leyendas que por
sí, tienen más fuerza que la
misma historia. Lo que le
pasó a Antoñito "Malacasa" es
un culebrón de mucho cuidado
según me cuenta Anastasia, de
mi mujer, su prima hermana.
-Ah, la tan traída y llevada
Anastasia, que está más buena
que un pastel de manzana.
-Esa misma, la que camina y anda.
-¿Y qué cuenta esa interesada?
-¡Madre de mi alma! Que el
contado Antoñito Malacasa, pintó
un león y el felino se sintió
ofendido y mal representado por
su pintor y lo atacó sin previo
aviso y lo dejó mutilado.
-Mutilado de qué, si se puede
saber -argulló el preguntón con
ganas de saber lo que había pasado.
-¡Uf! Eso si que no, es secreto
de confesión según el populacho.
-Tan grave es ese asunto como para
darle categoría de sacramento. No
lo entiendo. Palabra de Arriero
famélico y cansado. No se haga de
rogar, a mí me gustan las emociones
fuertes.
-¿Fuertes dice? Anda que si usted...
Armando Edodey Ramos
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