CUANDO llega el verano todos los pueblos y ciudades de Tenerife se inundan de festejos populares. Me parece normal y acertado, ya que así se conmemora el día de tal o cual santo o santa, y los lugareños aprovechan para divertirse. En mis tiempos también lo hicimos, y recuerdo desplazarme incluso desde Santa Cruz hasta Guía de Isora en guagua, para ver la elección de la Reina. Cuando se inauguró el hotel Médano, de recién casado, íbamos prácticamente todos los sábados, y no había autopista, así que subíamos por La Esperanza hasta Las Cañadas, para bajar después a Granadilla y de allí hasta El Médano, y regresábamos haciendo el recorrido contrario cerca de las tres de la madrugada. Era nuestra juventud y el cuerpo lo aguantaba todo. Si queríamos entrar al baile, los hombres teníamos que pagar, cosa que parece no haber cambiado en los locales nocturnos y discotecas de ahora.
Lo que no es gratis son los eventos culturales que promueven los distintos ayuntamientos, que cada verano compiten por hacer de sus fiestas las más sonadas, y hasta el pueblito más pequeño te trae una figura de la canción. En aquellos tiempos el desafío estaba en saber qué barrio o pueblo tenía el "foguete" más alto, sonoro y deslumbrante. Ahora es distinto, será cosa de los tiempos.
En la Villa Mariana, donde resido, la juventud debe de estar muy contenta, porque existen un sinfín de eventos gratuitos dentro del completísimo programa de actos, que debería ser la envidia de alguna capital, y en el que incluso hay que seleccionar qué ver. Mucha música, boleros, habaneras, orquestas, pinchadiscos... y artistas internacionales como José Luis Rodríguez "El Puma", el 31 de julio; Mónica Naranjo, el 1 de agosto; y el 2, Rosario Flores; éstos pagando 19 euros, pero dentro del Festival de la Canción de Candelaria, que está tomando dimensiones de gran categoría, colocándolo a la cabeza en el archipiélago. Felicidades, pues, para los organizadores. Desde el 27 de junio los residentes y visitantes han podido disfrutar de las elecciones de las reinas, exhibiciones de las distintas escuelas municipales, talleres para niños, cine al aire libre, procesiones, verbenas, teatro, cocina, baile, folclore, manualidades, exposiciones fotográficas, y deporte variado.
El dispendio económico es enorme, y aunque reciben ayuda de un sinfín de patrocinadores, el ayuntamiento habrá sacado las perras de debajo de las piedras para cubrir la financiación. Desconozco cuál será el presupuesto cultural de este año, pero si cubren los gastos, habrá que felicitar a la corporación entera por el trabajo que realiza
No es el momento de amargarles la celebración a los concejales con comentarios fáciles, pero sí me atrevo a pedirles más empuje y brío en todas sus actuaciones, ya que son trabajadores del pueblo y deben estar preocupados por los problemas de la ciudadanía, que son abundantes y en algunos casos graves. Dejaré la fiesta en paz por unos días, pero les prevengo que próximamente, cuando se hayan aburrido de tanta diversión, sacaré a relucir algunos temas que a mucha gente tienen preocupada.
En mis tiempos el opio del pueblo era el fútbol, se criticaba a Franco por este motivo, ahora hay mucho donde elegir, y el que no se divierte es porque no quiere. Viva la fiesta, y a vivir que son dos días.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD