1.- El Ministerio del Interior, o sea Tráfico, tiene una solución fantástica para reducir el número de muertos en las carreteras (900 menos al año, dicen ellos): colocar más radares. No habla el ministro Rubalcaba de mejorar las carreteras, ni tampoco de eliminar los puntos negros, sino de seguir persiguiendo con saña a los conductores. Para colmo, el ministro Sebastián (los mandatarios socialistas son, en general, algo cutres) ha dicho que para ahorrar energía lo mejor es abrir la ventanilla del coche y usar menos el aire acondicionado. Este debe tenerle alergia al confort, pues ya pidió al Congreso que subiera la temperatura de la sede parlamentaria de la Carrera de San Jerónimo; y ya conocen ustedes su manía de ir sin corbata, debe de ser para ahorrar energía en el cogote, que estos del PSOE se inventan unas teorías cojonudas. Ha nacido, pues, la España incómoda, la que debe padecer los rigores del verano sin rechistar, sin aire acondicionado y con la ventana abierta para que te roben la cartera. Como en la prehistoria. Angelitos míos, qué ingenuidad.
2.- La próxima medida del dúo Rubalcaba/Sebastián será que la ciudadanía se desprenda de los gayumbos y que utilicen los españoles testículos de rosca, para así poder dejar uno en casa, cargar menos y caminar más deprisa, utilizando la energía del sol para moverse. Esta sensación de disminución ovípara sin duda va a redundar en la regeneración de la capa de ozono. Una vez, cierto científico, no sé si socialista o apolítico, se empeñó en demostrar que los pedos de las vacas dañaban dicha capa, así que la cosa la retomó don Camilo José Cela y armó notable jolgorio literario con el guferío. Es verdad que tenemos ministros pintorescos en este Gobierno, que están a la que salta. ¿Más muertos?: más radares. Toma ya. ¿Calor?: pues abre la ventanilla del coche. La próxima medida será esta: prohibido tirarse pedos.
3.- Estas son algunas de las medidas de ZP para arramblar con la crisis, que ya nos come por las patas para abajo. Zapatero no se ha referido aún a colocar bragueros a las vacas para recoger sus efluvios y utilizarlos como gas ciudad. Esta debe de ser la segunda parte de la primera parte contratante, pero la verdad es que esta gente sí que le echa imaginación a la cosa. Cada día nos da un susto distinto. Y ya lo saben: no corran, que los radares están por todas partes porque se producen muchos muertos y el radar hace de excusa. Todo, menos arreglar las carreteras. Ah, también han dicho que ya está bien de coches buenos, que corran mucho. Ahora se deben comprar automóviles cutres, cuanto más cutres mejor y, por supuesto, con menos medidas de seguridad, porque los buenos coches disponen de muchas y los troncomóviles de pocas. Pero que todo sea por el proletariado. Váyanse por ahí, machangos.
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