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Tránsfugas y pelotas

3/ago/08 01:19
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He contado que durante una fase amplia de mi vida jugué a la pelota. Nadie te lo enseñaba en concreto, pero interiorizabas desde infantiles que había que manejar los tiempos del partido y, por ejemplo, soltabas más patadas cuando ibas ganando uno a cero y corría riesgo tu victoria. A perder tiempo. A parar el partido. A pararlo otra vez. Nunca lo provocabas cuando ibas perdiendo y se mascaba el empate o ibas empatado y se presentía tu superioridad para el triunfo. Ley de fútbol. Cuando la inflexión a la baja te perjudica, surge el patadón y el "¡perdón se me escapó!". Le mandabas un tarascón de película en toda la canilla y te hacías el nuevo, con la cara de no romper un plato. Los de tu equipo lo sabían y esbozaban la sonrisa del "ya está el Serrucho repartiendo leña". Hasta te creías tú mismo que había sido sin querer. Hacías señas en redondo y te echabas las manos a la cabeza si el árbitro venía amagando tarjeta. Los italianos hacen esto siempre muy bien. "¡No, no, no fue adrede!". Es la hipocresía del "¡uff, lo siento!", cuando le has metido la bota a la altura del bigote al rival. Es mucho más malvado hacerlo sin aparatosidad, para que no se detecte y te sancionen. Por ejemplo, un codazo, pisar el pie o meter el dedo en el ojo -no hasta dentro, que sería criminal- digamos que rasguñarlo.

A lo largo de la vida, observas y asimilas que es el modo habitual de comportamiento, la hipocresía interesada. Estamos envueltos a diario en ella. Pretender que no existe es tanto como negar la mentira. Es cándido e irreal.

Hay tres clases de hipocresía. 1.- Los que la practican "full time". Por delante te mientan al Sr. Blanco y por detrás al Sr. Negro. Son los que no tienen ningún pudor en cambiar radicalmente su versión de las cosas, dependiendo de a quién se lo cuenten, dónde lo digan y lo que crean que interesa estéticamente a su imagen del momento. L@s chaqueter@s. L@s marujon@s. A los que les puede dar igual hacerle la pelota a alguien y nada más virar la esquina ponerlo a parir. Los traicioneros, los Judas. Gracias a Dios, de estos element@s sólo hay unos pocos y se les ve el plumero. Ya no interesan en política porque la gente cada vez los distingue mejor. 2.- En el otro extremo de la galaxia están l@s integr@s, l@s étic@s, la hipocresía cero. Los que siempre serán como son siempre fueron, ya se puede caer el mundo, pecando con torpeza de claros y poco políticos. Los que pueden largarte, sin anestesia, un exabrupto sincero y directo a la chopa. Son los más dignos, aunque hay gente que muere de dignidad. 3.- En el medio, entre los extremos de la falsedad e inamovilidad absolutas y presentando una combinación razonable de intereses, pareceres, oportunidades, tiempos y verdades, estamos la mayoría de los mortales. El 90% de la población, 5% por arriba, 5% por abajo. Los que por delante le confiesan a un amigo, que es un poco brusco y por detrás, en una conversación en la que no esté presente el supuesto amigacho, agravan el comentario declarando que es inaguantable. Del gris claro al gris oscuro. La diferencia entre marica, mariquita, maricón y mariconazo. La distancia entre mentiroso y mutas la verdad. Esto es normal, un poco de mano izquierda. Se trata de dosificar la expresión verbal, incluso sentimental, dependiendo del entorno. Tampoco vamos a ir por ahí como apisonadoras o como D. Camilo José Cela o D. Francisco Umbral, arremetiendo por consecuencia con uno mismo, respaldados por todo lo que pensamos y "a'sigún" nos sale. Un poquito de vaselina es sana.

Desde luego, los políticos -por definición- no son del segundo escalón o escalafón. Doran la perdiz hasta límites fuera de órbita. Forman y son parte de la sustancia del núcleo de la confrontación ideológica y saben de lidia. De debate, de pacto, de cesión, de tira y afloja?

D. Casimiro y D. Julio, al menos ellos, han elegido el instante adecuado para el chuchazo, diseñado y fabricado "in Gomera, Canary Islands". Es una entrada fea, en tijereta a la rodilla y las declaraciones postpartido del responsable no dejan lugar a dudas: ¡Uff, lo siento!, ¡No tenemos ni idea de lo que ha podido pasar! Los socialistas de Valle Gran Rey y San Sebastián deben de estar abducidos. No sabíamos nada del rebencazo. Unos cabritos, ¿cómo se les ocurriría, así de repente? No se preocupen lo más mínimo porque nosotros nos encargamos. Conste que respetamos el pacto antitransfuguismo que firmamos anteriormente. Les vamos a abrir expediente, a partir de ahora mismito y les mandamos un cocotazo, porque se han portado mal. Como niños malos. Ay Dios, ay Dios, ¿Cómo habrá podido pasar esto? !Yo me quedo? bobo!

¡Tremenda entrada sucia! Sus parroquianos de partido sonríen por "lo vagini". "El Serrucho" está repartiendo leña. Mira que había gestionado (no tengo datos del después) con cierta solvencia el incendio. Con razonabilidad y lógica, virtudes fundamentales en un líder insular, pero esto es de tarjeta roja y a la calle. De juzgado de guardia, señor mío. Si se permite esta piratería, se acaba el pasodoble "pactos canarios". Te pasaste, Burt Lancaster, especialmente en la alcaldía de Valle Gran Rey. Ha ventilado usted el esperpento político.

Sobre l@s pelotas del título, referirme tan sólo al club de fans de D. J. Fernando López Aguilar. Entiendo que puede existir su verdad y también la mía. Serán distintas, seguro. Pero los hechos son los que dictaminan la "verdad verdadera" o "realidad tangible", y D. Juan Fernando, en eso -en hechos-, pocas veces o ninguna ha movido un músculo por esta tierra.

infburg@yaoo.es

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