Santa Cruz de Tenerife

Los tomateros depositan sus esperanzas en la banca tras la aprobación del plan de ayuda

La estrategia de viabilidad del Gobierno autónomo plantea dudas a los productores porque deja en manos de Bruselas la obtención de los fondos adicionales que necesita el subsector para afrontar su endeudamiento. La banca ratifica su compromiso de auxilio a los productores, pero advierte de que hay condicionantes.
CARLOS ACOSTA, S/C de Tfe.
3/ago/08 1:19 AM
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El escepticismo con que los productores isleños recibieron la aprobación del Plan estratégico para el sector del tomate de exportación de Canarias el lunes de esta semana contrasta con las esperanzas que depositan ahora en el proceso de renegociación de su abultada deuda (cerca de 165 millones de euros) y que constituye, según el propio colectivo, su peor problema al amenazar la continuidad de la actividad en el Archipiélago.

Tanto el presidente de la Asociación de Cosecheros Exportadores de Tomate de Tenerife (Aceto), Francisco Mesa, como el presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG), Rafael Hernández, calificaron la medida de "buena, pero insuficiente" y señalaron que el plan resulta "poco creíble" porque carece de una ficha presupuestaria del Gobierno canario o del Estado que respalde los 27,6 millones de euros propuestos para apoyar la producción en las Islas y que dependen, por completo, de la voluntad de Bruselas.

Ambos lamentaron que el plan carezca de una actuación específica para enfrentar el endeudamiento del subsector, por lo que la viabilidad de sus explotaciones está en manos del proceso de renegociación que cada agricultor lleva a cabo con su propio banco.

Mientras Rafael Hernández pone en duda la eficacia de esta fórmula al aseverar que los bancos se niegan a refinanciar sus deudas y comienzan a embargar a los productores, Francisco Mesa está convencido de que "cerca del 90%" de los agricultores de la provincia tinerfeña "ya han conseguido o están por lograr" un acuerdo con sus bancos.

El Gobierno autónomo solicitó un compromiso de ayuda a la banca que se materializó en un acuerdo suscrito en junio por seis instituciones financieras que incluyen a CajaCanarias y La Caixa. El documento señala que las entidades estudiarán la financiación a corto o largo plazo que se puedan plantear y la reestructuración de las operaciones en vigor, viendo la posibilidad de un periodo de carencia de un año en función de las características de cada caso.

El director de La Caixa en Canarias, Andrés Orozco, apunta que el Gobierno autónomo "no pidió la ayuda de la banca con las manos vacías, sino con un conjunto de medidas de viabilidad", en alusión al plan del tomate.

"La banca apuesta por los clientes tomateros, pero hay condicionantes, que no condiciones, para ello", explicó Orozco. Uno de ellos se refiere a la necesidad de una mayor agilidad por parte de la Administración en el pago de las ayudas a los agricultores, que "se suele atrasar tanto que, a veces, las instituciones financieras terminamos adelantando los importes", señaló.

La banca también pidió que los cambios en las domiciliaciones bancarias a través de las que los productores reciben sus subvenciones sean aprobados por las instituciones financieras, tal y como ya ocurre con la Administración. Además, abogaron por la "profesionalización" de la actividad, para que los agricultores cuenten con protocolos "lógicos" y claridad contable al elaborar su información financiera.

Aparte de estos elementos, la banca también sugirió a los tomateros que diversifiquen su producción. "El consumo interior depende en un 80% de las importaciones, por lo que parece viable desarrollar cultivos alternativos al tomate, los plátanos y los pepinos".

Pero la solución al problema del endeudamiento, advierte Orozco, "depende de la situación particular que presente cada productor, porque los riesgos asociados a la operación están vinculados a su propia situación financiera".

En la misma línea, desde CajaCanarias señalan que, "en función de cada caso", la institución está dispuesta a estudiar el otorgamiento de líneas de financiación a corto y largo plazo, así como aprobar el periodo de carencia de un año recogido en el acuerdo suscrito con la banca. CajaCanarias también se mostró confiada en los resultados que proporcionará el plan de viabilidad del tomate y ratificó su compromiso de ayuda.