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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Perú

1/ago/08 01:55
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EN EL REPASO que inicié con el artículo sobre Venezuela, me di cuenta que en este lado del Atlántico, es muy grande y sentido el interés por aquella tierra americana y decidí abordar desde un punto de vista algo escorado desde las Islas, uno a uno, los estados de ese querido continente, empezando por el arco noroeste de Sudamérica. Solo me faltaba por este casquete, la República del Perú. En Quechua y Aimara -etnias presentes en toda la zona "Piruw"-, con fronteras con Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile y el gigante Brasil. Con Pacífico, costa, montaña y selva amazónica.

Aquí, en Canarias, también hay inmigrantes con ese origen, aunque son menos habituales que sus vecinos ecuatorianos, bolivianos, colombianos y los hermanos -de ellos y nuestros- venezolanos y vinieron para currar de sol a sol. Si tienen alguna duda, cojan la guagua o el tranvía, da igual de dónde a dónde, a las siete o siete y media de la mañana, y observe la composición del pasaje. ¿Saben la razón de que haya menos peruanos? Pues porque a pesar de ser un país en desarrollo, está registrando unas muy altas tasas de crecimiento y parece que su economía hierve en plena ebullición. Absorbe por sí solo una parte importante de su mano de obra. Según la revista The Economist (nov. 2005), el Perú es el sexto país con mayor crecimiento económico en el mundo y con mejores previsiones hasta 2010 y, según el Banco Mundial, el quinto con mayor crecimiento exportador. Empieza a ser una locomotora de esa zona y tiene un tratado de libre comercio con EEUU -destino del mayor porcentaje de sus exportaciones-, con la Comunidad Andina, con algunos miembros del Mercosur, con muchos países del mundo y fundadas expectativas de acuerdos de libre comercio con la Comunidad Europea.

No se habla demasiado, en las noticias internacionales, de la actualidad e incidencias de la República y eso es bueno. Muy bueno. Contra menos se hable, mejor. Cuando la estabilidad no hace saltar ningún indicador y todo transcurre por un camino previamente diseñado, el camino que sea, parece que se avanza. Hay que señalar que estamos ante el tercer país más grande de Sudamérica -después de Brasil y Argentina- y el sexto de todo el Continente Americano -USA, Canadá y México- de un tamaño de unas tres veces España y con población multiétnica -de todas las razas y colores- de unos treinta millones de personas.

Eso no quita, como también sucede desgarradoramente en la mayor parte de la América latina, su aún marcada pobreza y tremenda diferencia social, teniendo presentes sus naturales riquezas: minera, petrolera, agrícola, industrial, pesquera, de generación de energía... Su atractivo turístico la convierte en uno de los destinos preferidos en el mundo entero, y las culturas ancestrales que se enraizaron en su territorio desde hace más de cinco mil años antes de Cristo, "Civilización de Caral", la hacen el sueño de cualquier turista o hijo de vecino. Ya me gustaría. Los Incas, con sus conocidos símbolos y construcciones, como la famosa Machu Pichu, fueron los últimos dominadores de la región, antes de los españoles, y en el siglo XVI se estableció el Virreinato del Perú. Los españoles, en principio muchísimos menos de los que desembarcaron por aquí, dominaron un Imperio rico en oro y capaz de construir sin cemento paredes perfectas, sin ranuras, ni huecos por los que meter un cuchillo.

Desde la década de los ochenta, se enfrentó a una grave crisis social y hasta hace pocos años era un país inestable, con un fenómeno guerrillero llamado "Sendero Luminoso" que soliviantaba la razón. Después de la tempestad viene la calma. En el noventa, subió al poder Alberto Fujimori, "El Chino" -es un grave insulto para un japonés que lo llamen chino y al revés-, con ascendencia nipona y representante de una importante colonia de esa procedencia, instalada y con unas cuantas generaciones de cuajo en la costa oeste de Sudamérica. Este Albertito acabó en la cárcel de Japón y Perú, pero ahora hay un partido Fujimorista. En su etapa se acabó el terrorismo y eso siempre es de alabar. No se entendería la historia moderna del país de las minas de Potosí, sin Sendero y Fujimori.

El presidente actual es Alan García Pérez, del Partido Aprista, elegido en un mandato de cinco años y que representa a la derecha condescendiente y aliada de los Estados Unidos. Si se dan cuenta, trató de apoyar a Colombia en su enfrentamiento con Ecuador y Venezuela a raíz de la muerte del guerrillero Reyes.

Los canarios nos alegramos, porque por encima de derechas o de izquierdas, lo primero es el orden democrático y la paz social. El entendimiento sin fanatismos. Pasa tú, ¡no! pasa tú. A burros, nos perdemos todos en la miseria. La calma y el hablemos. La alternancia y el reparto y Perú está demostrando que ahí está la clave.

infburg@yahoo.es

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