Las Palmas de Gran Canaria, EFE El Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Relaciones con África, financiará, con 150.000 euros, la instalación y puesta en marcha de una planta desaladora en Mauritania que suministrará agua potable a las cerca de 4.000 personas que viven en la comunidad de Noubaghiya.
El proyecto lo llevará a cabo la Fundación Canaria para la Cooperación y Desarrollo Exterior, la Alcaldía de Noubaghiya y el Ministerio de Hidráulicas del Gobierno mauritano, que, a través de la Agencia de Promoción y Acceso Universal de Servicios (APUS), se encargará de su gestión.
Así se establece en el acuerdo de colaboración suscrito recientemente en Mauritania, en un acto presidido por el director general de Relaciones con África, Pablo Martín Carbajal, informó hoy el Ejecutivo canario en un comunicado.
Situada a 160 kilómetros de Nouakchott, Noubaghiya es un área rural donde el suministro de agua es de mala calidad y no reúne las condiciones sanitarias necesarias, debido a que los seis pozos que hay excavados en la región son de agua salobre, rica en sal, lo que ha llevado a la población a padecer enfermedades como diarrea, disentería hipertensión e infecciones urinarias.
Además de la planta desaladora, cuyas obras finalizarán a mediados de 2009, el proyecto incluye una fase de formación, tanto técnica como divulgativa, con la que se quiere potenciar su uso racional y mejorar las condiciones de higiene y salubridad en las que se consume.
En esta segunda fase del proyecto se contará con la colaboración del Centro Mauritano de Investigación Aplicada de Energías Renovables, Desalación y Frío (CRAER), puesto en marcha por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) con apoyo de la cooperación canaria y española, con el propósito de llevar a cabo tareas de investigación, impartir formación de corta duración y explotar el uso de energías renovables para mejorar de las condiciones de vida de las poblaciones en regiones aisladas y satisfacer sus necesidades de agua potable, energía y conservación de productos perecederos.
En concreto, el centro, adscrito a la Universidad de Nouakchott, facilitará profesionales mauritanos cualificados y formados para realizar las labores de gestión, mantenimiento y reparación de la planta desaladora.
De esta manera, según explicó Pablo Martín Carbajal, "no sólo se cubre una necesidad básica, como es el suministro de agua, sino que se contribuye a potenciar el desarrollo de determinadas actividades económicas, como la agricultura y la ganadería, y a generar nuevos nichos de empleo".
Martín Carbajal consideró que "el hecho de que sea un centro mauritano el que realice la supervisión del proyecto le aporta un valor añadido como fuente de trabajo de larga duración para personal mauritano cualificado".
En la actualidad, la Dirección General de Relaciones con África participa en otros dos proyectos de abastecimiento de agua en Mauritania.
El primero de ellos, gestionado por el ITC, incluye la gestión y el mantenimiento de cuatro plantas desaladoras en el Parque Nacional Banc D' Arguin.
El segundo, puesto en marcha por el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad de Canarias (MDPL), tiene como objetivo la construcción de dos pozos con los que se espera suministrar agua a una población de 10.000 habitantes y contribuir a desarrollar el sector primario, su principal fuente de riqueza.
Para Pablo Martín, "la experiencia y el importante esfuerzo de innovación que se ha hecho en Canarias para hacer frente a la demanda creciente de agua potable convierte a las Islas en un modelo a seguir para muchos países próximos, donde la escasez de agua puede resolverse aplicando soluciones similares a las que aplicamos aquí".
De hecho, además de en Mauritania, Cooperación Canaria ha instalado con éxito seis plantas desaladoras en Marruecos, Túnez y Cabo Verde, la mayoría de ellas alimentadas con energía solar fotovoltaica.
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