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Los niños leen mejor las palabras que tienen "vecinos ortográficos"

Un estudio revela que los niños leen "más rápidamente y con menos errores" las palabras que tienen "vecinos ortográficos", es decir, aquellas a partir de las cuales se pueden construir otras simplemente cambiando una letra.
EUROPA PRESS, Valencia
31/jul/08 6:57 AM
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Un estudio revela que los niños leen "más rápidamente y con menos errores" las palabras que tienen "vecinos ortográficos", es decir, las palabras a partir de las cuales se pueden construir otras simplemente cambiando una letra (como "menta", que puede dar lugar a ocho palabras diferente entra las cuales están lenta, renta, manta, venta o mente).

Por el contrario, las palabras con pocos "vecinos" (como "rural", que sólo puede dar lugar a una palabra, "mural") presentan "más dificultades", según informaron ayer fuentes de la Universitat de València (UV) en un comunicado.

El trabajo elaborado por el profesor del Departamento de Psicología de la UV Eduardo Vadal-Abarca se ha resumido en el artículo científico "Children like dense neighborhoods: Orthographic Neighborhood density effects in novel readers", publicado en la Spanish Journal of Psychology.

Según el estudio, el efecto descrito se había encontrado con adultos, pero había "muy pocos" estudios con niños, y los que había solo habían examinado el caso de niños de segundo y tercero de Primaria que hablan inglés como lengua nativa, manifestaron.

Para la investigación se examinaron más de 160 niños desde primero hasta sexto de Primaria, escolarizados en castellano. En las pruebas, los niños tenían que decidir rápidamente si palabras aisladas que aparecían en el centro de una pantalla de ordenador durante unos segundos eran palabras reales o no.

Errores y velocidad

En la pantalla se presentaban palabras reales, como "menta" o "mural", e inventadas, como "juda" o "deta". Para esta investigación solo se analizaron los errores y la velocidad de lectura de las palabras que tenían muchos "vecinos ortográficos" y las que tenían muy pocos.

En este sentido, las fuentes señalaron que el estudio arroja luz sobre cómo leen palabras los niños y explicaron que cuando se comienza a leer, los niños aprenden reglas para transformar las letras o las sílabas en sonidos. Por ejemplo, los niños aprenden que "ma-no", "ma-lo", o "ma-sa", todas comienzan por unas letras que tienen el sonido "ma".

Poco a poco, los niños van aprendiendo a dividir las palabras en sílabas y a asociar rápidamente sílabas o letras con sonidos, de forma que cuando ven una palabra que nunca han leído antes son capaces de leerla (por ejemplo, "bro-mis-ta"). Al respecto, conforme los niños van avanzando en la lectura, en lugar de emplear la ruta de lectura "indirecta" de dividir-asociar, como "pa-jar", van empleando otra "directa" que les permite leer sin dividir "pajar".

Según el trabajo, se pensaba que en castellano los niños seguían empleando la ruta "indirecta" durante mucho tiempo ya que es una lengua con una correspondencia "muy clara" entre las letras y los sonidos, a diferencia del inglés, donde las letras se pronuncian de forma diferente dependiendo del resto de letras que acompañan, como "hair" y "half".

Además, el estudio prueba que también en castellano los niños usan la ruta "directa" muy pronto.