Santa Cruz de Tenerife

El ministro de Sanidad pone a prueba flotadores, manguitos y gafas de sol

El titular de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, asistió ayer a varias demostraciones técnicas que tuvieron lugar en las instalaciones del Centro de Investigación y Control de Calidad (CICC). Las pruebas garantizan la seguridad de productos de uso cotidiano como flotadores, manguitos, cuerdas de escalada o gafas de sol.
EFE, Madrid
31/jul/08 6:57 AM
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Cómo un flotador aguanta el peso de un niño, no se pincha con facilidad o el tapón es resistente son algunas de las pruebas que debe pasar este artículo para certificar su seguridad en el Centro de Investigación y Control de Calidad (CICC) que ayer visitó el ministro de Sanidad, Bernat Soria.

En las instalaciones del CICC, perteneciente al Instituto Nacional de Consumo, el ministro asistió a varias demostraciones técnicas que permiten garantizar la seguridad de flotadores, manguitos, cuerdas de escalada o gafas de sol.

Así, con una aguja de 0,5 milímetros y una fuerza de cinco newton durante varios segundos, un manguito no pasó el control y se desinfló y un mosquetón de escalada se rompió tras aplicarle la fuerza que debería aguantar para que una persona adulta pueda sujetar su cuerpo con garantías de seguridad.

"No ha pasado la prueba", comentó el ministro, que no dudó en ponerse unas gafas de sol, otro de los artículos que con la llegada del verano se exponen a controles de absorción de los tan peligrosos rayos ultravioleta.

Seguridad infantil

El ministro también comprobó los peligros que suponen para la seguridad de los niños los juguetes magnéticos, formados por algún imán, y que desde la semana pasada no pueden comercializarse si en su etiquetado no advierten de los riesgos.

Soria señaló que estos imanes, que deben cumplir con la normativa que publicó ayer el Boletín Oficial del Estado, tienen una gran fuerza magnética y si un niño los traga pueden llegar a provocar una obstrucción intestinal.

Para Soria el caso de los juguetes magnéticos es un ejemplo de que "los controles y alertas europeas funcionan" y de que el proceso de certificación de artículos tiene que ser "breve y continuo".

También los objetos decorativos como velas que parecen bombones o pasteles o frutas de plástico que cuentan con el artificio de simular que estén a medio pelar son certificados porque pueden ser también peligrosos para los menores ya que los pueden confundir con algún alimento, debido a su gran parecido.

Soria destacó que el año pasado el CICC efectuó más de medio millón de análisis a las 8.081 muestras de productos llegadas al laboratorio, en su mayoría procedentes de peticiones de las comunidades autónomas (77%). De esta cantidad, 4.934 correspondieron a productos industriales y 3.147 alimenticios.

Los motivos de análisis más comunes fueron los controles oficiales (57%) y solo un siete por ciento se efectuaron como consecuencia de una denuncia previa.

El etiquetado y la presentación acapararon los principales defectos detectados (63%), por delante de los factores de calidad (31%) y problemas de seguridad (6%).

Soria subrayó que estos controles no sólo protegen a los ciudadanos sino también "a las empresas españolas que trabajan garantizando un producto de calidad", tras lo cual insistió en que muchos de los artículos que no pasan las pruebas "no tienen las garantías de seguridad que dicen que tienen, son baratos y están fabricados en otros países, algunos fuera de la Unión Europea".

Con todo, aseguró que el porcentaje de productos que salen defectuosos es "muy bajo" y que se exige un factor de seguridad muy alto, por lo que el producto que se vende en España "es seguro", concluyó.