COLPISA, Madrid
Cincinnati es el lugar donde el tenis mundial puede sufrir un cambio de rey. Rafael Nadal tiene a tiro de raqueta ser el número uno del mundo, después de vencer en la final del Masters Series de Toronto a Nicolas Kiefer (6-3 y 6-2). De esta manera, el manacorí reducía su diferencia con Roger Federer a 275 puntos y abría la caja de las probabilidades. Si llega a la final y el suizo cae a las primeras de cambio, como en Canadá, el español acabaría con un reinado de 237 semanas.
Nadal comenzó el partido muy frío, al igual que Kiefer. El alemán, después de darse una paliza de tres horas para eliminar a Simon en semifinales, quería acortar los puntos cuanto antes.
Pasaba de dar más de tres peloteos, lo que impedía que el manacorense pudiera soltarse con su juego. La final iba a trompicones hasta que en el quinto juego el teutón cometió más fallos de los normales. Regaló el juego con un fallo de derecha y otro en la red. Sin hacer un tenis excepcional, Nadal tenía ya el "break" a su favor. Sólo tenía que conservar su saque y que Kiefer se pusiera nervioso. Consiguió las dos cosas.
La segunda manga comenzó de la misma manera. Mucho tanteo hasta que en el quinto juego, el partido se convirtió en final. Kiefer espabiló y comenzó a correr, a darle plano a la pelota para poner en apuros el saque de Nadal. Consiguió cuatro bolas de ruptura, que el manacorense se sacudió con lo mejor de su tenis. El alemán ya no sabía qué hacer y acusó el golpe de tener a Nadal contra las cuerdas y no romperle el servicio.
Kiefer perdió el rumbo. Dos dobles faltas, el viento y un par de buenos golpes del rival provocaron el "break" a favor de Nadal. Con 4-2, el dos del mundo ganó su saque y vio cómo el alemán le regalaba el último juego del partido. De esta manera, Nadal levantaba el trofeo "Roger".
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