LOS EUROPEOS SOLEMOS equivocarnos a la hora de elegir presidente de los Estados Unidos. Confundimos los deseos con la realidad; bien sea por desconocimiento de la verdadera composición de los Estados Unidos o por limitarnos únicamente a creer lo que más nos gustaría.
Sin duda, el candidato demócrata, Barack Obama, es un fenómeno político y sociológico. Ha conseguido derrotar a la candidata del "stablishment" demócrata, la correosa y prepotente Hillary Clinton; ha despertado un enorme interés entre los ciudadanos norteamericanos que, a través de Internet, le apoyan y le financian con la sustanciosa cantidad de 54 millones de dólares y ha recuperado credibilidad para la política con la inscripción de 35 millones de norteamericanos para poder votar en las primarias. El senador por Illinois, que el lunes 4 de agosto cumple 47 años, ha cumplido objetivos muy importantes pero ahora se enfrenta a la carrera final donde no puede permitirse grandes errores. La gira internacional ha sido un éxito que tendrá que gestionar adecuadamente, demostrar madurez para que no se le vuelva en contra. Tiene un ejemplo muy cercano. Hillary expresó públicamente que lo tenía hecho y perdió. Obama es sólo el candidato demócrata y la presunción de que va a ganar seguro le puede pasar factura. Los gestos son importantes en política porque definen aspectos del personaje que pueden ser claves para la elección de los ciudadanos.
No hay nada peor que la prepotencia. Sin embargo, Obama ha realzado su perfil presidencial porque ha afrontado con solidez su papel en Afganistán e Irak, ha jugado con habilidad y valentía, rozando el límite, en su demostración popular en Berlín, y con prudencia y firmeza, en su encuentro con Sarkozy en París. Necesitaremos tiempo para comprobar si el balance es todo lo positivo que aparenta. Si los norteamericanos de estados clave para llegar a la Casa Blanca como Colorado, Michigan, Minnesota y Wisconsin se convencen de la capacidad de Obama como comandante en jefe en casos de crisis o como líder mundial contra el programa nuclear de Irán o como socio y aliado de los europeos capaz de garantizar la seguridad y también de recuperar la economía. En Londres ha renovado, con laboristas y conservadores, los lazos con el mejor aliado europeo de Estados Unidos. En definitiva, la gira es un paso más en la carrera presidencial que el candidato republicano, John McCain, va a disputar con todas sus fuerzas. No lo olvidemos.
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