POR FIN el presidente Zapatero reconoce que estamos en crisis, y el pánfilo de su vicepresidente Solbes incrementa el valor de las dificultades diciéndonos que estamos ante el trance más complejo de la historia, y que al regreso de las vacaciones habrá una recesión que afectará directamente a la clase media española. En mi juventud ya viví una crisis, pues aunque hubiese dinero, tampoco había nada que comprar, especialmente alimentos, para lo que debíamos conformarnos con lo que nuestros padres nos proporcionaban o la aventura de lo que se podía refatiñar. De chico fui un excelente jugador de boliches, los guardaba en un gran talego y vendía 10 a una peseta. Jugaba con otros niños y siempre ganaba, así que reunía tres o cuatro pesetas y se las daba a mi padre para ayudar a paliar nuestra crisis particular, que de tanto mentarla sonaba a aquellas canciones que repetíamos (con perdón): pedo, gufo, culo; culo gufo, pedo... y así hasta que mi padre, que al principio se reía, sacaba el cinturón gordo de militar, lo ponía sobre la mesa y los nueve hermanos nos callábamos de inmediato.
Estos amigos del Gobierno llegan ahora con nuevas monsergas, mentiras y más mentiras que de tanto pronunciarlas creen que serán verdad. Son unos embusteros que no tienen ni puñetera idea de cómo remediar la situación, y se pasarán el resto de la legislatura soltando balones fuera del campo hasta que el partido se termine y puedan encontrar otra palabreja que signifique más de lo mismo, como por ejemplo: "desgaste", y lo achacarán a la herencia de la situación internacional.
Mientras tanto, este pueblo que encumbró al poder a un "encantador de serpientes", producto del terrible atentado del 11M, y que no tiene ni pajorera idea de lo que es la economía de un país, de cómo atenuarla y cómo proyectarla al futuro, continuará adormecido; y los que ya avisamos de lo que se nos venía encima votándolo tenemos que tragarnos a un hombre lamentable que ni siquiera ha sido un vulgar concejal, sin conocimiento y con una larga carajera de acompañantes, que por lo que se ve ni siquiera leen los comentarios empresariales y económicos de los expertos que se publican semanalmente en los principales diarios de la nación, donde hace meses anunciaron la terrible situación que se avecina.
Hay veces que no puedo leer los artículos durante la semana, pero los guardo, y aprovecho las noches de insomnio para informarme, aunque sea a toro pasado. Precisamente acabo de empaparme de informaciones publicadas en junio y principios de julio, y ratifican e incrementan el escepticismo, que si en junio era grave, en julio es de UVI. Recomiendo que repasen con detenimiento los cuadernillos económicos de periódicos como El Mundo, ABC, El País... que pronostican para diciembre un IPC del 6%, dos millones ochocientos mil parados, y un crecimiento por debajo del 1%. Me pregunto si nuestros políticos, de uno u otro signo, estarán impuestos y tendrán estudiadas algunas medidas que mitiguen lo irremediable, aunque claro está y bien pensado, para ellos no habrá "desgaste", seguirán acomodados en sus poltronas y con sus suculentos sueldazos.
Hay otro problema aún más grave si cabe, y es que la gente comienza a estar muy irascible y cabreada. En un simple encontronazo de tráfico aparece la pistola y se lía a tiros (actitudes poco habituales en España y trasladadas de otros países); y mucho me temo que cuando los bolsillos se vacíen del todo y se necesite moneda para comer, no sólo para pagar deudas contraídas, del cabreo se pasará a situaciones más extremas. Aconsejo al señor Zapatero y su acólito Solbes, dejar las vacaciones para mejor ocasión, y enfrentar con valentía y decisión la crítica situación económica, pues con dedicación es posible que aminore el impresionante malestar general.
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